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Debo decir que siempre me gusto ser abogada. Desde que era una jovencita me imaginaba defendiendo casos, trayendo justicia a donde se debia y disfrutando los argumentos requeridos para dicho exito. Desde que me gradue de la universidad de leyes, comence a recibir ofertas de todos lados. Firmas y conjuntos de abogados ofreciendome miles. Yo me senti afortunada, y tome mi trabajo muy a pecho. Me uni a una de las grandes firmas de abogados en New York. Vivia comodamente en downtown Manhattan; un apartamento/estudio genial, y una oficina estupenda. Todo lo tomaba muy en serio; no jugaba con mi deber. Fueron muchos los clientes que tuve que trataron de romantizarme. Y, por que mentir? Eran guapos...la gran mayoria. Pero quise mantenerme objetiva. No meteria mi trabajo en mi vida personal.
Esta mentalidad cambio cuando conoci a Valentino Flores. Alto, guapo, musculoso, ojos verdo-grises, pelo negro y ondulado, sonrisa deslumbrante....criminal, ladron y sospechoso del asesinato de un hombre.
"Donde estaba Miercoles en la noche a las 10:00 pm la semana pasada, Sr. Flores?" Mi pregunta fue directa e indiferente mientras miraba su record. Casado y divorciado a los 22, puesto en probacion por tres meses por robar un auto. Multa de parqueos, suspencion de licencia...credito por el suelo, y ahora sospechoso de asesinato.
"La mejor pregunta seria donde estara usted esta noche?" el dijo seria y friamente.
Eso me quito la atencion del papel. Por primera vez desde que entro a la oficina pude escuchar su voz. Y debo decir que me dio escalofrios...de los buenos.
*Laura, que te pasa? Es un crimial que te habla asi* pense entre mi misma y me reproche.
"Con todo respeto, Sr. Flores, pero no soy yo la que tiene que enfrentar una corte con cargos criminales. Le sugiero que coopere consigo mismo y que se limite a los comentarios inapropiados."
El no dijo nada. De hecho, no volvio a hablar por el resto de la sesion, algo que me hizo enojar bastante. Como estaba supuesta yo a defenderlo si no sabia nada del tipo?
Pero el individuo me interesaba. Tenia algo que me llamaba la atencion. Su mirada sabia y tan llena de inteligencia, su sonrisa inocente y culpable a la misma vez, y ese aire de misterio y secreto que traia. Era suficiente para volverme loca. Aunque me negaba a admitirmelo a mi misma.
Pasaron los dias. El comenzo a hablar y el proceso mejoro. Tenia una historia creible. Me di cuenta que era una hombre solitario; le gustaba estar consigo mismo y no era muy social, aunque cortesia y buenos modales no le faltaban. Creo que pasaron unas semanas y me acostumbre a el y a sus chistes cinicos. Me pidio que lo llamara Valentino; lo hacia sentir como que era mi amigo. Yo accedi. Debo decir que de alguna forma logre a que mi sentimiento de atraccion se ahogara dentro de mi, porque deje de sentir ese fuego por el.
Bueno, eso pense hasta el dia antes del juicio. Era ya tarde. Estabamos en la oficina discutiendo cosas de ultima hora. Le di sugerencias; que debia decir y que no.
"Sabes que? Yo voy a decir lo que quiera", el dijo interrumpiendome.
"Que? A que te refieres? No puedes hacer eso. Si dices lo que quieras y no me esuchas, podemos perder el caso!" grite enojada.
"No me grites! Y no me importa lo que pase. Digo lo que quiera y no lo que tu me sugieras. Yo soy quien se lo que paso y se lo que debo decir!" esta vez el grito tambien.
"Esta bien! Haz lo que quieras! No me importa, sabes? Puedes morirte en la carcel y pudrirte!" le grite una vez mas.
Vi como su rostro se transformo. De molesto a sumamente airado. No se como lo hizo, pero en un segundo estaba frente a mi, me agarro el brazo y me empujo contra la pared, mirandome fijamente a los ojos con una furia animal.
Pense en gritar por ayuda, pero sabia que todos, menos el guardia de seguridad en el primer piso, se habian ido. Y yo en el tercero. En verdad, pense que me iba a golpear, y no lo dudaria. Cerre mis ojos y espere lo peor.
Pero no lo hizo. Al contrario, senti sus labios acariciando los mios y su mano se deslizo por mi espalda. No me resisti y los sentimientos que habia estado supresionando resurgieron abruptamente. Lo bese tambien; puse mis brazos alrededor de su cuello y me rendi completamente a la pasion. Casi sin respiro, senti sus manos abriendo los botones de mi camisa blanca; no me limite a solo mostrar mi cuerpo. Me dispuse a hacer lo mismo que hacia y en un instante la desnudez de los dos quedo al pleno aire de la oficina. Una vez mas deboro mis labios, su lengua suave y apasionada corrio dentro de mi, fuera- por mi cuello, mi pecho, mi vientre hasta que llego al centro de mi exitacion. No puedo describir lo que sentia, pero era un extasis cosmico, algo fuera de este mundo. Grite su nombre una y otra vez hasta que me llevo al punto de explosion.
Con ojos brillantes y llenos de codicia, me miro con una sonrisa aventurosa. Din darme tiempo para recuperarme, me beso una vez mas, acariciando mi pelo, mis senos, su lengua por todos lados. El placer era indescriptible. Queria complacerlo de la misma forma como me lo habia hecho, pero por alguna razon el se adelanto a mis acciones y en un instante, senti como unia nuestros cuerpos en un movimiento sutil y explosivo. Nunca, jamas habia sentido una potencia tal dentro de mi. Senti su respiracion en mi cuello, murmurando mi nombre. Rodee mis piernas sobre el, trayendolo mas hacia mi, rogando que profundizara mas dentro de mi. El movimiento era suave y agonizantemente lento al empezar, sudaba y me sofocaba con el simple pensamiento de tenerlo dentro de mi. El paso incremento mas y mas. Locamente gritaba su nombre y pedia mas; mas rapido, mas duro, mas! El accedia, besandome hambrientamente. El mero deseo humano se convirtio en algo puramente salvaje y animal. Me sentia incansable, caliente e insaciable con cada empuje. El voceaba mi nombre una y otra vez, cada vez incrementando el paso; la friccion mas aguda aun. Ya no podia mas.
"Valentino....por favor," susurre casi sin aire.
El me miro y dio media sonrisa. En ese momento dio el ultimo empuje, profundizando a lo maximo. Senti que su potencia incomparable rodeaba todas mis paredes. Con un grito animal de los dos, llegamos a nuestro clima- a la cima que nos empujo al borde de la locura y el extasy. Fue como una eternidad infinita en el espacio donde solo existe el placer y el deseo.
No me di cuenta cuando volvi a la conciencia, pero abri los ojos y encontre otro par de ellos mirandome a mi. Jadeando, sonrei y lo bese profundamente.
"Pense que te gustaria una noche con un asesino," me dijo antes de besarme una vez mas.
Asi es. Me tomo una noche de locura para enamorarme de un hombre culpable de delito. El juicio al dia siguiente no fue gran sorpresa para mi. El mismo confeso que habia sido el culpable por el asesinato. El termino en la carcel, y yo con un caso perdido- algo que nunca me habia pasado.
Se que esa noche fue un error carnal- pero fue uno de esos errores de los que no me arrepiento. Una noche asi con un hombre asi jamas he vuelto a tener...creo que nunca lo hare.
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