|
Bueno, aquí os dejo un nuevo relato. Este te lo dedico a ti Dumaxat. Espero que te guste.
Y por supuesto a todas mis diosas del CLC.
Besos.
Nunca se me ha dado bien ligar en discotecas. Así que como de costumbre cuando te vi bailar me limité a mirarte embelesado. Y ahora llevo más de una hora viéndote con tus amigas, sin poder quitarte la mirada de encima. Me parece que vas a pensar que estoy loco, que soy un violador o algo, así que decido que mejor hablarte. Aprovecho un momento que te dejan sola para acercarme. No es que te diga nada especial, pero pronto nos damos cuenta de que conectamos. Hablamos, nos reímos y bailamos durante horas.
Deben ser las 3 de la mañana cuando el DJ se pone romántico y los bailes se van haciendo cada vez más pegados e íntimos. Nos abrazamos, pasas tus manos por mi espalda al agarrarme, acaricio tus hombros y tus brazos lentamente y en segundos nos estamos besando en la pista sin parar.
Mis manos bajan por tu espalda y acaricio tu culo despacio, apretándote contra mi mientras colgada de mi cuello me besas la cara y nuestras lenguas se entrelazan húmedas en las bocas. Al sentirte contra mi notas mi bulto en la entrepierna frotándose contra ti, transmitiéndote claramente mi excitación. Ante mi asombro te frotas despacio disfrutando del efecto que causas en mi. Yo excitado, echo hacia atrás tu cabeza y lamo tu cuello despacio, con toda la lengua desde los hombros a la oreja. Miras de reojo y ves que más de uno nos mira alucinado. Nos hemos dejado llevar y de la forma que nos magreamos, parece que estemos follando en medio de la pista.
- Estamos dando el espectáculo -te digo- si quieres lo dejamos o buscamos otros sitio.
Pero entonces tú te pegas más a mí, subes una pierna rodeadme con ella y dándome un beso tan húmedo y salvaje como nunca me dices: - Que disfruten.
Animado por tu actitud me dejo llevar ya sin ningún tipo de pudor, acariciando tu Tetis sobre el TOP, sintiendo tus pezones rectos, pellizcándolos de forma suave mientras el roce contra ti hace que me vuelva loco y vaya a reventar mi pantalón.
- Ven cielo, conozco un sitio donde podemos seguir tranquilos.
Te cojo de la mano y te dirijo hacia el fondo del bar. Pasamos por la puerta que conduce a los baños, pero entramos en una tercera puerta, que conduce a un almacén lleno de cajas, botellas, material para la discoteca y demás. Detrás de un montón de cajas hay varios sofás guardados.
- ¿No entrarán a por material? Preguntas. Entonces cojo una caja y la pongo en el suelo detrás de la puerta, como si se hubiese caído del montón de al lado.
- Los oiremos y nos esconderemos -Te respondo. Sé que es una estupidez, que está pensando mi sexo por mí, y que seguramente me mandarás a la mierda. Pero mordiéndote el labio inferior ligeramente me miras a los ojos, algo nerviosa.
- Ven aquí -me dices estirando tus brazos hacia mi. Y me lanzo hacia ti en un arrebato, besándote, lamiendo tu cuello, agarrando tu culo con la mano izquierda fuertemente y masajeándolo, mientras la derecha recorre tus tetas y tu vientre. El deseo me inunda y a juzgar por cómo arqueas tu cuerpo para dejarte acariciar y magrear, entiendo que tú estás igual.
Apoyándote contra una pared mis manos acarician todo tu cuerpo. Comienzan por tu cara, tus mejillas, tu cuello, subo los dedos cosquilleando por tu cuello de nuevo y recorro tu oreja y tu nuca. Al mismo tiempo la otra mano baja, recorre de nuevo tus tetas, duras y sabrosas, siento el calor de tu vientre y al meter mi palma por debajo de la tablilla de tu pantalón, el calor de tu pubis me inunda. Nuestras lenguas no paran de lamerse, de jugar y sentir la humedad del otro. Y tu mano se posa instintivamente sobre mi polla, por encima del pantalón, para asegurarte de que aún provocas en mí el mismo efecto. Al instante notas que sí, y tu mano rodea mi pene con la tela de mi pantalón.
Entonces tomándote de la cintura te subo a una pila de cajas, tapadas por una sábana, que quedan a la altura de mi pecho aproximadamente. Te siento en ella y mientras te beso desabroche tu pantalón rápidamente. Te estiras hacia atrás y lamo tu vientre, mi lengua rodea tu ombligo, juega en él, mis manos acarician tu cintura, suben bajo tu top y aprietan tus pechos, juegan con tus pezones, los acarician y pellizcan. Y mi lengua ya está lamiendo tu pubis, mis labios te chupan dejando un cálido camino que desciende en dirección a tu coño. Entonces tiro de los lados de tus pantalones y tu tanga y descubro tu coño mientras mi boca continúa su camino, humedeciendo de saliva tu vello, hasta llegar a rozar tu coño que empieza a abrirse bajo mis besos. Entonces subo tus piernas juntas al tiempo que te bajo los pantalones y el tanga hasta las rodillas, y las vuelvo a bajar una a cada lado de mi cara, con tus piernas en mis hombros y tus pantalones arrugados tras de mi nuca.
Te miro así, semidesnuda, tumbada en el almacén en el que podría esperar cualquiera, esperando mientras me miras ansiosa a que te coma el coño, mientras mis manos acarician tus muslos, tu pubis, tu culito y recorrer arriba y abajo tu coñito para ver cómo termina de abrirse. Acerco mi boca lentamente, huelo tu coñito y sientes mi aliento en él, y paso mi lengua entera por tus muslos hasta llegar a él de nuevo. Lo beso con los labios mullidos, mojados, y me gusta su sabor. Luego lamo despacio tu vulva, pasando mi lengua por ella desde la vagina, subiendo y aprisionando tu clítoris en ella. Lo mamo, lo lengüeteo y vuelvo a bajar chupando como si bebiese de tu coño, morreándolo.
Comienzas a sentir cada vez más los estremecimientos cuando te lamo, cuando me entretengo en tu clítoris mamándolo o chupándolo mientras mi lengua lo acaricia de arriba a abajo y volviendo. Tus caderas se mueven y yo las persigo mientras mis manos acarician tu precioso culo y suben por tu vientre para tocar tus pechos sacando el top por encima para disfrutar más de ellos. De vez en cuando también subo a tu cara, a tu boca, y lames mis dedos.
Cuando mis manos vuelven a bajar tanteo tu coñito ya muy mojado, hasta el punto de que una mancha húmeda empieza a surgir en la sábana. Así que meto un dedo, y me respondes con un gemido de placer. Tu coño me vuelve loco, te mordisqueo los muslos, meto dos dedos en ti y de nuevo te arqueas un poco, y coges mi cabeza cuando vuelvo a tomar tu clítoris ente mis labios y tintinearlo con la lengua. Mueves tus caderas contra mi boca, gimes y aprietas tus tacones contra mi espalda, golpeándome como si fuera un caballo. Y como tal respondo, comiendo tu coño con más ansia mientras mis dedos recorren tu vagina en busca de cada punto de placer. Tus temblores se aceleran, y entonces sin sacar mis dedos subo tomándote de la nuca para mirarte a los ojos y te digo.
- Quiero follarte cielo -me besas de nuevo largamente mientras me musitas que lo haga, que tienes muchas ganas.
Me desabrocho los pantalones, sacando mi polla que está a punto de reventar, y descendiéndote como estás, con tus piernas alrededor de mi cerrando el círculo con tus pantalones ya en los tobillos, meto mis manos bajo tus muslos y te bajo poco a poco hasta sentir en mi prepucio la humedad caliente de tu vagina. Entonces te dejo caer y mi polla entra en ti de un sólo golpe sin dificultad, sintiendo los dos un espasmo. Abrazada a mi nos lamemos las bocas y te sujeto por la cintura mientras acabas de quitarte el top y lo tiras hacia el sofá. Moviendo las caderas hacia delante y hacia atrás, y subiéndote y bajándote en mis brazos de forma sincopada, te voy follando en el aire, sin apoyarte en las cajas por miedo a que se caigan, hasta que unos minutos después te digo que quiero seguir en el sofá.
Te llevo hacia allí andando contigo abrazada a mi, con tus piernas rodeándome y mi polla dentro de tu húmedo sexo. Al llegar te bajo hasta el sofá, y poniéndote sobre el respaldo, ancho y mullido, te tumbas hacia atrás mientras entro y salgo de ti rítmicamente. Con el dedo pulgar no dejo de acariciar tu clítoris y te arqueas dejándome ver tus preciosas tetas en todo su esplendor. Sientes mis dedos en tu clítoris, mi pene dentro y mis manos pellizcar y acariciar tus pechos, recorrer tus muslos despacio, agarrarlos y apretarte aún más contra mí. Para mi es la maravilla, y por tus gemidos sé que también disfrutas como yo. Entonces saco tus piernas sobre mi cabeza y te pido que te pongas a cuatro patas en el sofá. Accedes, dándote la vuelta y colocándote con los pies en un brazo del sillón. Te tomo por las caderas y te guío, metiendo poco a poco mi polla de nuevo, y acelerando el ritmo. Te acaricio la espala, te tomo de los hombros o acaricio tus tetas mientras follo contigo así. Eres preciosa vista de cualquier postura. Metiendo mi mano alrededor de tu muslo te acaricio. Comienzas a gemir, más acaloradamente y a jadear con cada respiración mientras yo siento que estoy llegando al cielo, cuando unas voces en el pasillo nos asustan. Se oye el picaporte y suena la caja que había puesto.
- Abre.
- Espera que hay una caja y me la voy a cargar.
Mientras abre con cuidado para no dañar la caja, recojo tu top, te subes los pantalones y corremos a escondernos detrás de una columna de cajas al fondo. Me miras a los ojos muy nerviosa, y te susurro al oído - "tranquila, aquí no vendrán".
Los pasos se acercan, te abrazo, aún tienes el torso desnudo y los pantalones a medio subir y mi polla dura aún como una piedra roza tu vientre.
- A la gogó esa me la follo como hay dios.
- Pues yo a la que me follaba era a la que estaba antes con el tío ese en medio de la pista. Los cabrones estarán follando en la playa y nosotros aquí.
Nos miramos sonriendo. Los pasos comienzan a acercarse, pero se paran a unos metros y se oyen los ruidos de botellas que van cogiendo y dejando al cambiarlas de caja. Estoy tan caliente que te vuelvo a bajar los pantalones hasta la mitad de los muslos y te coloco frente a mí, de espaldas, con mi polla rozando tu culo. Lamo tu cuello, mordisqueo y oreja y abriendo un poco tu culo con la mano dirijo mi polla a tu coñito de nuevo. La dejas pasar rozando tus nalgas, sientes como presiona la entrada de tu vagina, rozando los labios húmedos y te echas un poco hacia adelante, lo justo para que mi polla entre en ti. Te sujeto con mi brazo derecho, acariciando tus pechos y la mano izquierda te masturba, juega con tu clítoris, acariciándolo rítmicamente mientras mi polla entra y sale de ti. Me agarras con el brazo rodeando mi cabeza, nos lamemos y un espasmo te recorre, te flojean las piernas, jadeas... llevo mi mano a tu boca y la muerdes mientras te corres de pie, apretándome con tu vagina a cada espasmo mientras oyes a los dos tipos acabando de recoger, y hablando de a quién se van a follar esta noche.
Y mientras te contoneas, mordiendo mi mano, y sintiendo el orgasmo que te invade, llegando al máximo placer te aprieto contra mí, mis penetraciones se vuelven espasmódicas y sientes la calidez de un chorro de esperma que se derrama dentro de ti y los espasmos de mi sexo y mi pelvis. Me corro mordiendo tu cuello, y quedamos los dos casi de cuclillas abrazados mientras a 2 metros de nosotros uno de los chicos dice:
- Oye, ¿no has oído nada?
- será algo de fuera. Venga, vamos que nos vamos.
Nos dejan besándonos y acariciándonos en la oscuridad hasta que recuperados nos levantamos, nos vestimos y nos largamos por una ventana del baño, porque habían cerrado la discoteca
|