Se llama Bend over boyfriend o pegging, el uso del arnés con parejas heterosexuales... ya no sólo es un asunto de lesbianas. Los heterosexuales que lo han probado (y no han tenido ningún tapujo en confesarlo) coinciden en que el placer es infinito. Tal vez se dejan arrastrar por la satisfacción que sienten cuando ella se hacer cargo de la parte activa de la relación: estimularlo, acariciarlo, excitarlo y penetrarlo. A ellas, sólo pensar en la idea, les pone a cien. Ellos, los que aceptan el juego, acaban a cien también.
Si se practica correctamente, puede ser totalmente sana y agradable, si se hace bien. Es obvio que la zona es delicada y requiere mucha atención y mimo. Por eso es imprescindible una buena comunicación y tomárselo con calma. Para quien no lo sepa, la estimulación de la próstata (el equivalente al punto G femenino) llega por la puerta de atrás... ¡ A disfrutar!
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