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Hola, como prometí pongo mi nuevo relato. Espero que te guste Klosy, (y por supuesto a todas la demás.)
Verte allí sentada, en el asiento contiguo al mío, fue una enorme alegría. Tú vuelves de pasar unos días en París, y yo de una reunión. Estoy cansado, aburrido y harto del traje y la corbata, pero ver a una chica tan guapa en el asiento de al lado me anima. Por lo menos el viaje se hará agradable.
Me siento en el pasillo como siempre y tras un rato de viaje ves que saco el ordenador y me pongo a escribir. "El típico que no sabe pensar más que en el trabajo" piensas. E intentas dormirte un rato. Sin embargo no puedes evitar echar un vistazo rápido a la pantalla, por mera curiosidad. Cuando comienzas a leer, esperando un aburrido informe, ves que lo que en realidad estoy escribiendo es...
"Mientras él le chupaba despacio los pechos, María sintiendo las olas del mar mojar su culo y retirarse, se acariciaba suavemente, con las piernas totalmente abiertas y su sexo mirando al mar. Santi bajaba por su vientre lamiendo despacio, jugando en su ombligo y besando su pubis, mientras ella veía pasar su pecho y sus abdominales sobre su cara y acariciaba su espalda. Por fin él llegó a su coño, besándolo y oliéndolo con ternura al principio, lamiéndolo con una humedísima lengua después. Se ladeó un poco para no ponerle la polla en la cara, pero ella la cogió con la mano y le dio un lametón."
Un escalofrío te recorre el cuerpo y sientes que el pasaje te ha excitado. Me miras con curiosidad. "¡Con lo serio que parece!" piensas. Nada indica lo que estoy escribiendo, aunque... entonces notas que mi paquete me delata, levantando la tela de mi pantalón negro de pinzas.
Te apetece leer más y echas la cabeza hacia atrás, como si te recostaras, para ver la pantalla de reojo.
"La calidez de su propio sexo, las lamidas de Santi, calientes y húmedas y las olas frías del mar le producían una sensación que la iba a volver loca. Ya no podía chupar más aquella polla, porque los espasmos le ocupaban todo el cuerpo, y se limitaba a sostenerla con la mano"
- ¿Quieres leerlo? - me oyes decir.
Te pones roja de repente bajas la vista, casi no sabes qué decir. -Nno, perdona.
- En serio -te digo- nunca los ha leído nadie, y me haría muchísima ilusión que me digas qué te parece. Mi tono es amable, casi cándido, como si te ofreciese un cuento para niños.
Tomas el ordenador en tus rodillas y continúas leyendo las historias de María y Santi al borde del mar. Y con cada caricia vas sintiendo tú misma el calor de tu cuerpo aumentar, tus mejillas se enrojecen y tu pulso se acelera. Yo simplemente te miro embelesado, disfrutando de verte tan guapa. Tienes ganas de tocarte, y aprietas las piernas.
- Me gusta mucho -me dices al acabar- es muy excitante.
- Estos tan ricamente y nosotros en el avión a pan y agua -digo mirándote a los ojos, sin poder ocultar mi atracción por ti. Me devuelves el ordenador, nuestros dedos se rozan suavemente mientras me lo pasas. Mantenemos el contacto un segundo, sin separarnos y acerco mi boca a la tuya sin atreverme a besarte. Me miras a los ojos tú también sin soltar el ordenador.
- Me gustaría escribirte una historia -digo, pero no puedo seguir porque tus labios se posan en los míos suavemente dejándome sentir tu maravilloso aliento y el sabor de tu boca. Respondo a tu beso con pasión, y el estruendo del ordenador al caer al suelo nos saca de nuestra ensoñación.
Lo miras un poco asustada "¿Se ha roto?" pero a mí el ordenador no me importa y acariciando tu mejilla con mi mano digo: déjalo, de ahí no pasa.
Vuelvo a besarte, siento cómo tu boca se entreabre y tu lengua y la mía se encuentran, bailan en nuestras bocas y nos saboreamos mutuamente. Mi mano acaricia el lateral de tu cuello, pasando suavemente las yemas arriba y abajo y luego se pierde por detrás de tu oreja, recorriendo las raíces de tu pelo, enredándose en él y provocando una nube de sensaciones y cosquilleos que recorren tu piel.
La posición no es lo más cómoda, pero apartando el brazo me pego a ti, no dejamos de lamernos, me acaricias la espalda y el pecho, viendo que no estoy en mala forma. Mi mano sube por tu vientre acariciándolo con toda la palma. Muerdo tu labio inferior con suavidad y mi lengua acaricia tus encías. Mi mano llega a tu pecho y a través de tu camisa notos tus pezones duros, los acaricio con los dedos, hago círculos a su alrededor con la tela y los pellizco casi sin tocarlos. Tu lengua me indica que te gusta, pero me acuerdo de dónde estamos.
- Perdona -no quiero hacerte sentir mal.
-¿Por qué? -dices.
- Por tocarte así delante de todo el mundo, las azafatas nos van a ver.
Entonces tomando mi mano derecha, la llevas hasta tus preciosas tetas y tú misma la diriges en círculos, suavemente por tus pechos. Los aprieto suavemente, tomo los pezones con la tela, entre mis dedos y los masajeo con cuidado, y mientras tanto te miro. Eres lo más bonito que he visto nunca.
Llevo mis labios a tu cuello, ladeas la cabeza y mi lengua sube de tu hombro a tu oreja, chupándola enérgicamente primero, metiendo mi lengua por cada uno de sus pliegues después. Las azafatas cuando nos ven apartan la mirada, por vergüenza de tener que llamarnos la atención.
- Me gusta cómo me tocas - me dices. Eso me anima y paso mi mano izquierda despacio por detrás de tu espalda. Meto los dedos entre el asiento y tu culo, te incorporas levemente y la dejas pasar. Recorro tu culo despacio y continúo un poco, hasta que mis dedos tocan tu entrepierna, mientras mi lengua deja tu oreja y me aparto un poco, mirándote en busca de aprobación. Tu cara de excitación lo dice todo, y comienzo a masajear tu coñito por encima de la tela del pantalón. Mis dedos se mueven en círculos por encima de tu vulva, resbalando la tela mojada sobre ella, acariciándote. Subo los dedos, presionando la entrada de tu vagina, la tela entra un poco, deslizo hasta rozar el clítoris y me entretengo en él.
Pero no es suficiente, quiero sentir el contacto de tu piel caliente y húmeda en mi nao, así que te ponga la mantita sobre las piernas y desabrocho despacio tu pantalón. Mientras sigo lamiendo tus hombros, subiendo por tu cuello, mordisqueando tu barbilla y acariciando tus tetas deleitándome en tus pezones duro y sensibles, y en cómo entornas los ojos cuando los acaricio correctamente.
Mi mano toca tu pubis desnudo y entra bajo tus bragas. Mi dedo recorre tu pubis despacio, enterrado por los labios, llenándose de tus líquidos y acariciando tu clítoris una y otra vez. Te estremeces, tu mano se posa sobre mi pantalón y te dejo acariciármela despacio, moviendo la tela sobre mi polla. Pero yo no tengo mantita y he de conformarme. Cuando estoy a punto de pedirte que vayamos al baño, el piloto anuncia que vamos a aterrizar y debemos de recobrar la postura vertical, recoger las mesas y demás chorradas.
Quedamos sentado, excitados como locos, y no podemos hacer nada. Te miro, te beso:
- ¿Cómo te llamas amor?
- Klosy -me respondes.
- Yo soy Ángel.
Al salir del avión te agarro por la cintura, nos vamos riendo de las caras de los pasajeros que teníamos cerca, uno indignado, otros visiblemente calientes por nosotros. Bueno, en realidad por ti.
- Ven a mi casa Klosy.
- No puedo -dices mirándome con deseo-me esperan fuera.
Entonces te cojo de la mano y tiro de ti decididamente. me sigues divertida y ves que te llevo a los baños de la T4,
- ¿Estás loco?
Te miro, te beso depacio, mi lengua entra en ti y mis manos aprietan fuertemente tus caderas.
- No quiero que te quedes así Klosy.
Entramos en el baño para minusválido, más espacioso, después de cerrar te agarro nos besamos como locos. Mis manos acarician todo tu cuerpo, te cojo del culo para atraerte a mi mientras muerdo tu cuello y tú agarras mi pelo y mordisqueas mi oreja. Estoy bajando tus pantalones para tenerte denuda frente a mí.
- No tengo tiempo, se van a asustar - musitas entre jadeos mientras comienzo a masajear tu coñito. Entonces me aparto de ti, y tirándome de espaldas con la cabeza a tus pies, mirándote te cojo de las caderas y te guío para que te pongas en cuclillas sobre mi cara.
Te dejas llevar, no pudiendo resistirte, y cuando tus rodillas se han flexionado, nota mi respiración caliente sobre tu vulva. Tu olor es maravilloso, intenso después de tanta excitación y me vuelve loco. Notas mi lengua que te flagela la vulva en rápidos lametones produciéndote un escalofrío en cada uno de ellos. Te bajo un poquito más entonces y lamo tu clítoris, tu vulva, saboreo tu coño y mi lengua caliente llega a tu vagina entrando en ella, mientras con el pulgar de mi mano te acaricio el clítoris. Mi lengua entra y sale de ti, dura, mojada y luego sigue su camino.
Lamo tu culito. Primero pasando toda la lengua sobre él, luego presionando con ella en tu agujero, sin dejar de masturbarte. Mis dedos deslizan muy bien sobre tu coño muy mojado. Observas que mi polla está a punto de romper el pantalón, pero sabes que esto es para ti, que sólo tienes que disfrutar. Es tu momento.
De nuevo recorro tu coño en sentido inverso, meto mis dedos en tu vagina: primero uno, que entra sale despacio, luego dos y rodeando tu clítoris con mis labios lo chupo, lo lengüeteo, lo mamo con amor. Tus gemidos me vuelven loco, persigo tus caderas con mi boca para no dejar de lamer ese manjar. Tu coño me llena la boca y tú sientes cómo mis labios te chupan y mi lengua te tintinea el clítoris al tiempo que mis dedos te follan cada vez más rápido. Gimes, te apoyas con las manos en mi vientre y al tiempo que te derrumbas tumbada sobre mi tu vagina aprisiona mis dedos, tus flujos me llenan y me resbalan por la barbilla y todo tu cuerpo se estremece.
- mmmmmmmmmm dioooooooosssss - es todo lo que dices.
Notas mi polla palpitando en el pantalón, descansas mientras tus espasmos van disminuyendo de intensidad y te ayudo a incorporarte vestirte.
Cuando estás de nuevo vestida y aseada beso tu cara, al tiempo que susurro en tu oído. "Muchas gracias Klosy, eres estupenda" y dejándote mi tarjeta te abro la puerta.
- Ve con quien te espera cielo. Y si algún día te apetece llámame.
Me besas.
- Lo haré Ángel.
Y te vas por la terminal.
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