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NotaPublicado: Dom Feb 10, 2008 8:20 pm 
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Registrado: Dom Feb 03, 2008 8:02 pm
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Yo soy bisex y lo he probado con mujeres y con hombres, conozco mujeres a las que le encanta, no solo por el placer en si, sino también por el morbo que produce.
En cuanto a la sensación que produce penetrar un ano, pues es súper placentera, ya que la polla queda más comprimida que dentro de la vagina, claro que no desprecio para nada la penetración vaginal.
Por mi parte he obtenido el máximo placer cuando he realizado un trío con doble penetración, o sea un pene por el ano de la mujer y otro por la vagina, siente como el otro pene roza con el tuyo, el placer es incalculable.
La verdad es que un trío, dos hombres y una mujer, es la opción sexual que más me gusta, si ambos hombres son bisex, las posibilidades que ofrece son infinitas.
En cuanto a que me penetren a mí, pues al principio me daba miedo, pero ahora me encanta.
En otro post os contaré lo que siento.


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NotaPublicado: Mié Feb 13, 2008 12:02 pm 
Romber@ Novat@
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Registrado: Mar Abr 10, 2007 10:26 am
Mensajes: 24
Me ha parecido muy excitante tu mensaje, eso de la doble penetración me parece muy atractivo, me excita mucho pensar en ello


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NotaPublicado: Jue Feb 14, 2008 2:24 pm 
Romber@ Avanzad@
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Registrado: Mié Oct 17, 2007 1:55 pm
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A mi no me pone nada ver una doble penetración y de momento no lo he provado nunca pero supongo que es algo muy visual, quiero decir que te debe poner mas por lo que ves que por lo que sientes no??



_________________
He esbrinat que puc viure /ben lluny del vostre món.

D'aquí a odiar-vos hi ha un sol pas, que diuen.
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NotaPublicado: Jue Feb 14, 2008 4:16 pm 
Romber@ Avanzad@
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Registrado: Mar Sep 11, 2007 1:45 pm
Mensajes: 5389
Joder pues a mi me encanta verlo... Bueno, realmente me gusta más ver un anal con penetración de los dedos en la vagina... eso me pone mucho, y creo que también tiene que ser genial poder practicar una doble penetración. Pero para eso debe estar asimilado el sexo anal supongo...


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 Asunto: Uno de mis relatos, "rescatado de marqueze.net"
NotaPublicado: Jue Feb 14, 2008 7:31 pm 
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Registrado: Dom Feb 03, 2008 8:02 pm
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Esto ocurrió una navidad, hace de ello un par de años. Como todos los años por estas fechas, fuimos a una comida de empresa a las afueras de la ciudad, y como siempre ocurre en este tipo de comidas y fechas, el vino y otras bebidas corrieron en abundancia. Debo añadir que siempre procuro no llevarme mi coche cuando temo que voy a beber en exceso, y ese día fui en el de un compañero de trabajo.

Tras la comida seguimos tomando copas aquí y allá, de manera que se nos vino la noche encima casi sin darnos cuenta, y decidimos volver a casa. Lo hicimos por una carretera segundaria muy poco transitada, y debo reconocer que mi amigo José conducía bastante bien a pesar de lo que había bebido. Habíamos recorrido unos pocos kilómetros cuando me preguntó si me apetecía que parásemos a fumar un cigarrillo, yo accedí sin dudarlo y él se desvió por un camino de tierra que transcurría entre frutales, cuando el coche estaba semi oculto por la oscuridad y los árboles, paró y nos pusimos a charlar sobre cosas sin importancia. Yo capté enseguida el nerviosismo de mi amigo y deduje que este alto en el camino no era solo para fumar. Intuí que quería decirme algo pero no se atrevía, y yo me reía interiormente porque creí adivinar de que se trataba. Así que decidí jugármelo todo a una carta, con mi mano izquierda comencé a acariciarle la nuca, y no ofreció resistencia alguna, a la vez sentí como su cuerpo se estremeció, entonces le agarré la cara con mi otra mano y lo besé en la boca con tanta pasión como deseo había en mi. Cuando vi que él respondía a mi beso con un fervor desmesurado, no me quedó duda alguna. Cuando nuestros labios se separaron, sonreímos los dos y suspiramos aliviados, ¡Lo peor había pasado!

Nos pusimos a hablar sobre nuestros gusto en materia de sexo, y él me aclaró que le gustaba hacer de todo pero no que le penetraran. ¡Vaya, otro al que le gusta dar sin que le den! pensé. Pero a estas alturas ya estaba yo demasiado caliente para poner condiciones, así que lo volví a besar sin hacer más comentarios y mi mano buceó en su bragueta liberando su pene, el cual estaba, al igual que el mío, en un estado de tremenda erección a la vez que mojado por la excitación. Sin dudarlo bajé mi cabeza y me lo introduje todo en la boca, él me sujetaba la cabeza mientras se retorcía de placer. Su pene no era tan grande como el mío, pero pensé que puesto que me iba a penetrar, eso era mejor para mi. Al cabo de un rato dejó de apretar mi cabeza sobre su polla y me pidió que parase de chapársela por ahora, entonces solté mis pantalones, y me los bajé tanto como pude liberando mi oprimida polla, sin más preambulos se al metió en la boca y me la chupo de una manera historica, hasta que le tuve que pedir que parase para no correme. A continuación me pidió que me pusiese boca abajo sobre mi asiento, el cual estaba totalmente reclinado, y separando mis nalgas con sus manos, introdujo su lengua lamiéndome el orificio anal con verdadera devoción, no me esperaba aquel regalo de su parte y aquello me sorprendió muy gratamente. Luego, muy despacio, me introdujo un dedo, luego otro, y mientras movía ambos dedos dentro de mi, sus labios besaban mi espalda y todo lo estaba a su alcance. ¡Este tío sabe lo que hace! Me dije, y ese pensamiento me reconfortó y aumentó mi erección.

Cuando consideró que ya había jugado lo bastante con mi culo, me pidió que me apartase y se sentó en el asiento del copiloto, el cual ocupaba yo anteriormente, luego me dijo que me sentase sobre él, pero de frente a él, aquello me pareció una postura difícil, pero me comentó que ya lo había echo así otras veces sin problemas. Iba yo a proceder a introducir mis piernas por los lados del asiento, tal como me había indicado, cuando vi que su verga había disminuido de tamaño, por lo que me incliné y me la volví a meter en la boca hasta que esta recobró su rigidez. Seguidamente me senté sobre su polla y muy despacio la dejamos que fuese buscando su camino. Mientras me penetraba iba sintiendo su calor, pero no sentí dolor alguno, el tamaño de su pene no era descomunal y mi amigo me había trabajado muy bien el ano. Una vez me había metido todo lo que tenía, comenzamos a movernos de forma acompasada, cuando él empujaba hacia arriba yo dejaba caer mi peso sobre su polla y viceversa.

Mientras el ritmo iba en aumento, nos besábamos, en la boca, en el pecho, nos abrazábamos, aquello era una locura que iba creciendo. ¡Cuanto aguanta este tío! Pensaba yo, pero no me desagradaba, yo lo estaba pasando tan bien como él. Finalmente, como con cierta timidez, me preguntó con voz entrecortada, si podía correrse dentro de mi, naturalmente accedí e inmediatamente sentí como su cuerpo se retorcía de placer y sus puyazos eran muchos más violentos y arrítmicos, finalmente los latidos de su polla y la ola de calor que me inundó por dentro, me indicaron el resto, y vi reflejado en su cara todo el placer que produce un enorme orgasmo. Permanecimos así abrazados unos momentos más, y a continuación procedimos a limpiarnos con un rollo de papel higiénico, que de forma muy previsora llevaba mi amigo en el coche.

Luego, ya cada cual en su asiento, le comenté que la experiencia me había agradado mucho, pero que a pasar de ello mi pene necesita cierta compensación. Asintió con la cabeza y sin mediar palabra, ¡Me volvió a sorprender! Es muy raro que una persona que acaba de tener un orgasmo tenga ánimos para hacer una felación... Pero José volvió a inclinarse una vez más sobre mi polla, la cual había bajado de tamaño en esos momentos, se la introdujo en la boca, y comenzó a mamarla con la misma pasión que al principio. Muy pronto sentí ese placer incontrolable que indica la llegada del clímax y la correspondiente eyaculación, en ese momento temí que mi amante dejase de chupármela para que no me corriese en su boca, entonces, sin pensarlo dos veces, le sujeté la cabeza de forma traicionera para que no pudiese escapar, fue como una pequeña venganza de mi parte, y me corrí en su boca con un tremendo placer mezclado con algo se sadismo. Cuando liberé su cabeza, vi como la leche se le escapaba de la boca y llegué a sentirme un poco culpable, mientras esperaba algún reproche por su parte. Pero José se limitó a escupir mis fluidos fuera del coche, luego me sonrió, encendió un cigarillo y volvimos a casa en silencio.
Poco tiempo despues cambió de trabajo y empresa, y para mi desgracia no he vuelto a saber de el.


Última edición por Bistotal el Jue Feb 14, 2008 8:15 pm, editado 1 vez en total

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 Asunto: Otro, pero anterior en el tiempo.
NotaPublicado: Jue Feb 14, 2008 7:47 pm 
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Registrado: Dom Feb 03, 2008 8:02 pm
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A pesar de que han transcurrido casi veinte años desde aquello, aun siento como se me acelera el pulso al recordar, mi pene se vuelve a hinchar mientras escribo estas líneas y siento una inevitable excitación en el ano, algo así como una palpitación que incrementa mi deseo de ser penetrado y oír como un hombre jadea de placer gracias a mi.

Fue mi iniciación en el mundo de las relaciones homosexuales, me considero bisexual y no me suelo excitar con la simple visión de un hombre desnudo, pero si con el contacto físico.

Os voy a contar como fue mi primera vez, algo que me marco para siempre y que quiero seguir recordando.
Estaba yo haciendo la ?mili? en una ciudad del norte de España, los días se hacían interminables, el deseo de volver a casa me atormentaba, por las tardes salía a pasear sin rumbo fijo, y muy a menudo de bar en bar.
Una tarde estaba yo en una cafetería cuando se me acercó un hombre, (le llamaremos Juan) era al menos diez años mayor que yo, unos 30 años, supongo, moreno, alto y no tenia aspecto afeminado. Me comentó que al igual que yo se encontraba solo y le apetecía hablar con alguien, simpaticemos muy pronto y entre copa y copa hablemos de muchas cosas, pero no recuerdo que hablásemos de sexo, al menos no de sexo entre hombres.
Durante los días siguientes volví a aquel local y nos volvimos a encontrar en varias ocasiones, en una de ellas me propuso que fuese a comer con el a una casa de campo que decía tener en las afueras de la ciudad.
Acepté la invitación y quedamos para el domingo siguiente, llegó el día y fue a esperarme a la puerta del cuartel, y desde allí nos encaminamos en su coche hacia la casa de campo.
Hicimos una comida copiosa y exquisita, curiosamente allí había de todo, buen vino, carne, jamón, queso, etc...
Terminada la comida me sugirió que echásemos una siesta en una habitación que había en el piso superior de la casa, en ese momento empecé a sospechar de cuales eran sus intenciones, pero acepté. Me encontraba muy a gusto y Juan me caía muy bien, subimos, allí había un colchón tendido sobre el suelo y poco mobiliario mas.
Me acosté vestido y el lo hizo a mi lado, al poco rato me pregunto si había tenido alguna vez relaciones sexuales con un hombre, le respondí que solo había tenido fantasías a veces cuando me masturbaba, pero que nunca había realizado nada.
Entonces, ante mi actitud pasiva, comenzó a desnudarme a la vez que su lengua se hundía en mi boca para luego seguir besándome el cuello y el pecho, con voz suave y entrecortada me pedía que me relajara. No me resistí lo mas mínimo, aquello me gustaba.
A continuación me pidió que terminara de desnudarme y el hizo lo propio, y volvimos a tendernos en aquel colchón, mi actitud dejo entonces de ser pasiva y fui tomando iniciativas a la vez que el las tomaba conmigo, los besos pasaron a ser mucho más ardientes, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos con avidez, como si lo quisiésemos tocar todo a la vez, nuestros penes parecían estar a punto de explotar. No pude resistir más y mis labios fueron desplazándose por su vientre hasta llegar a su verga, la cual me pareció enorme, con un deseo incontenible comencé por lamerle los testículos, para luego meterme su pene en mi boca, lamiéndole el glande al principio para luego ir tragándomela casi entera, al poco me pidió que parase, no quería correrse aun.
Ahora fue el quien cogió mi polla y la introdujo en su boca, yo me retorcía de placer, aquello era maravilloso, me preguntaba cuanto tiempo podría aguantar, y le tuve que pedir que parase.
Con voz calenturienta me pregunto si quería que me la metiera por el culo, aquello me dio algo de miedo, el se dio cuenta y me dijo que me relajara, que no me iba a doler, entonces accedí y me tendí boca arriba con las piernas abiertas, quería poder abrazarlo y besarle mientras me penetraba.
Pero me dijo que era mejor que me pusiese a cuatro patas, aquello me decepciono un poco pero accedí.
Tan pronto como estuve en posición sentí como su pene buscaba la entrada, el deseo de penétrame le había hecho perder la paciencia, no tuvo la delicadeza de ponerme un poco de crema o al menos un poco de saliva, tampoco de haberme introducido un dedo para dilatar un poco mi ano.
Mi aun virginal culo se resistía, pero el siguió empujando hasta conseguir introducir el glande, el dolor era inmenso, pero apreté los dientes y no grité, sienta como su enorme polla se iba abriendo paso, cada vez más profundamente, ahora sabia que me la había metido entera porque al dolor se sumó una sensación de calor, sentía que algo me quemaba por dentro.
Entonces comenzó a bombear dentro de mi, a pesar del dolor sentía una extraña sensación de placer, aquel hombre estaba gozando dentro de mi cuerpo, aquello me llenaba de morbo y me hacia sentirme como una puta.
Al poco, no se como, lo estábamos haciendo de costado, recuerdo que el me pedía que aguantara, que ya faltaba poco, y así fue, pronto sentí que sus puyazos eran más fuertes y rápidos, y ahora sus gemidos aumentaban y los latidos de su polla me indicaban que se estaba corriendo dentro de mi. Y yo, a mi pesar me corrí también en ese momento, no deseaba hacerlo, pero inexplicablemente mi excitación había ido en aumento a pesar del dolor, y no pude aguantar más.
A continuación saco su pene ya flácido y me dio un rollo de papel para que me limpiase, cuando vio que yo también había eyaculado pareció darse por satisfecho y me indico donde esta la ducha.

Mientras me duchaba volví a tener una erección, y pensé en la posibilidad de tomar la ?revancha?, pero cuando salí el ya se había vestido, así que no dije nada y nos fuimos sin más.
Durante los días siguientes el dolor de mi trasero no me permitió olvidar la experiencia, a la vez que tenia una extraña mezcla de sentimientos en mi, frustración, humillación, pero también deseo de volverlo a hacer...
Nos volvimos a ver algunas veces más, pero no hablemos del tema, lo vi esquivo, parecía que una vez conseguido lo que buscaba ya no quería saber nada de mi, yo no buscaba una relación amorosa, pero aquello me hacia sentir muy mal.
Así que nos fuimos distanciando y dejamos de vernos.

Espero vuestros comentarios.


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