No, no me he equivocado de foro. Esto es un relato. Se trata de una cuenta pendiente con
XiKeta.vlc. Le prometí una pesadilla erótica y aquí va.
No tengo mucho tiempo, supongo que me lo curraré más si algún día me da por escribiros una fantasía.
XiKeta.vlc escribió:
uy uyyy, te estás adelantando ehhhh... ¿Dónde está mi pesadilla?(
(del hilo "Ejercicios para fortalecer la vagina").
Me dices "Te quiero dentro de mi" mirándome como un zorro mira la puerta de un gallinero. No puedo resistirme a una mujer poseída por la lujuria, probablemente una retorcida asociación de mi subconsciente entre el sexo salvaje, Sigourney Weaver y los Cazafantasmas. Una de las pequeñas delicias del sexo, de las muchas, es ese momento en que mi cabeza entra en tu vagina. No sólo porque es la versión amplificada de meter el culo en una bañera de agua caliente, sino por el escalofrío que sube desde tu vagina a través del estómago y vibra en la garganta produciendo un sonido que llega hasta mis oidos. Ahí vuelve a convertirse en electricidad que baja por mi espalda, sacudiéndome el perineo, tensando mi escroto y polarizando mi polla, que entra más y más. Si lo piensas es como el circuito cerrado de la energía sexual.
Entro en ti y salgo hasta que sólo nos unen unos milímetros de carne, una y otra vez, hasta que en una embestida brusca aprieto mi pelvis contra la tuya, me quedo pegado a ti, dentro de ti. "Te quiero dentro de mi", me dices, "Estoy dentro de ti hasta el último milímetro". "Te quiero más dentro", tu lengua acaricia mi cara. Y siento como tu vagina se cierra alrededor de mi polla. Como si me la estuvieses apretando entre tus dedos. "Dentro del todo". Tu vagina se relaja, puedo sentir la viscosidad de tu carne separándose de la mía. Y se cierra otra vez. Me vuelves loco, ¡es como si me la estuvieses chupando con el coño! Cada vez más rápido, cada vez más fuerte. Cuando voy a llegar al punto de no retorno te detienes.
¡Chica mala! Pienso devolverte este momento hasta el último gramo de placer. Salgo despacio de ti contemplando tu cara de satisfacción. Pero a medio camino tu coño se vuelve a cerrar. Y tal como salí, milímetro a milímetro vuelvo dentro de ti. Lo repito y otra vez vuelves a pararme. Una vez y otra y ahora cuando sólo me quedaba la cabeza dentro de ti. Ah, te relames de gusto.
Mi polla entra y sale como si tu coño... ¡es tu coño el que tira de ella hacia adentro! Esa sonrisa en tu cara me responde "aha". Aún no puedo creer que seas capaz de hacer eso con la vagina. Intento sacarla para comprobarlo y una vez más me la agarra por el capullo y se la vuelve a tragar. Pruebo de nuevo y ¡schrlup!, para toda dentro. Una vez más y "no voy a dejarte salir cariño". No dejas lugar a dudas porque no puedo sacarla. Me tienes literalemente agarrado por la polla.
¿Quiéres jugar, eh? Por mis cojones que la saco, jeje. Por mis cojones... ¡mis cojones! ¡Están entrando en tu vagina! Para hija de puta, me están aplastando los huevos. Esto no tiene gracia. Pero cuanto más intento sacarlos, sacarla, sacarlo todo, más me aprietas. ¿Qué haces zorra chiflada? ¡Me haces daño! ¡Suelta joder! Pero toda tu respuesta es una mezcla gutural de risas y gemidos, que ni siquiera cesan cuando te golpeo. Una segunda y última vez más fuerte, porque el dolor que recibo a cambio es tal que me hace desistir. Tu coño se abre para abarcar todo mi pubis, y al pavor que me provoca estar follando con un monstruo de feria le acompaña un pequeño alivio por ceder la presión de mis pelotas, aunque la succión de mi bajo vientre no es mucho más agradable. Tus labios me asen por las caderas, se deslizan alrededor de mi cintura y llegan a cogerme de las nalgas. Mi cintura se dobla hacia adelante por el efecto de una enorme ventosa engulléndome. Siento una mezcla de dolor y miedo. Pero sólo queda el miedo cuando el dolor desaparece con un chasquido de mis lumbares. "Te quiero dentro de mi".