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Hola a todas. Os dejo un nuevo relato. que espero que os guste.
Especialmente a ti Amylee, te lo dedico con todo mi cariño y mi deseo.
Nunca nos habíamos visto en el autobús, aunque eso es normal: tengo un descontrol horario impresionante. Y estoy seguro de que no nos habíamos visto porque nada más sentarme en el autobús mi mirada se clava en ti sin que pueda dejar de mirarte. Me fascinas.
Enseguida te das cuenta de cómo te miro, pero en lugar de molestarte te sientes alagada, y extrañamente excitada. Yo también te atraigo y en mi mirada hay una mezcla de amor, dulzura y sexo salvaje. Entonces me levanto y me dirijo hacia ti mirándote como si el resto no existiera, mientras mis manos juegan nerviosamente con los botones de la chaqueta de mi traje.
- Hola, te invito a un café.
Te sorprendes y dudas.
- Voy a llegar tarde -dices.
- Yo también, pero me da igual que me despidan si tomas un café conmigo.
Sonríes, dices -vale- y doy al timbre de parada invitándote a bajar del autobús.
Entramos en una cafetería cercana a la parada, pedimos un café cada uno y nos sentamos a hablar. Te cuento en qué trabajo, y tú me dices dónde te dirigías, charlamos un rato de esto y de lo otro, pero la tensión se mantiene. Te deseo, lo notas en mi voz, en mi mirada y en mis gestos. Y tú también me deseas. Nuestras miradas lo dicen todo y tomando tu cabeza con mi mano izquierda poso mis labios sobre los tuyos con pasión. Siento la humedad de tus labios mullidos, los saboreo, muerdes los míos y, abriendo un poco tu boca, dejas entrar mi lengua cálida. Disfruto de tus labios, tus dientes y tus encías, y nuestras lenguas juegan enredándose, acariciándose en nuestras bocas.
Te rodeo con mi brazo derecho por la cintura, pegándote a mí, notando tus pechos y tu vientre contra mi cuerpo, notas mi bulto a través de la fina tela del pantalón de mi traje delatando mi excitación. Tú me abrazas acariciando mi pelo y atrayéndome hacia ti colgada de mi cuello y tu respiración me hace ver que estás también muy excitada. Mi mano baja por tu culo suavemente, sube de nuevo por tu espalda, levantando tu camisa mientras recorro tu columna poco a poco. Echando tu cabeza hacia atrás dejas que te mordisquee y chupe el cuello. Y esta postura nos permite ver lo que nos rodea: una docena de trabajadores somnolientos tomando sus cafés, entre excitados por la escena y cabreados por no tener nuestra suerte. Ya no hay vuelta atrás, me he vuelto loco del todo, te cojo la cara y mirándote a los ojos con una expresión de deseo salvaje te digo:
- Nunca he querido follar con alguien tanto como ahora.
- Vamos a tu casa -respondes- son dos paradas ¿no?
Reímos y saliendo del bar tomamos un taxi que pasa en dirección contraria a nuestro trabajo. Tardamos sólo unos minutos, que aprovechamos para besarnos con pasión y mientras acaricio tus muslos y tus piernas y tú recorres mi espalda y mi pecho con tus manos. Llegamos entonces a mi casa, pago el taxi y le dejamos allí con un calentón que le será difícil aliviar mientras esté de servicio.
Rápidamente cruzamos el hall, te guío por las escaleras hasta el primer piso en el que vivo, abro la puerta dejándote pasar primero y cierro tras de mi al tiempo que te abalanzas besándome y rodeándome con tus brazos. Apoyado de espaldas contra la puerta te beso, lamo tus labios y mis manos agarran tu culo apretándote contra mí. Levanto tu barbilla y muerdo tu cuello, lo lamo llevando mi lengua despacio hasta debajo de tu oreja, chupo el lóbulo mientras con una mano subo por tus piernas, tu pubis, tu vientre, levantando tu blusa y acariciando tu pecho. Juego con tus pezones erectos, duros, y saco tu blusa entera sin ni siquiera desabrocharte. Tú mientras me has arrancado la chaqueta, tus manos acarician mi pecho, mis abdominales, mi espalda, mi culo? no paran de deslizar sobre la fina tela del traje hasta que mi camisa descolocada te deja entrada a mi espalda que abrazas y acaricias. Mis labios descienden por tu cuello y lamo tu pezón en círculos antes de meterlo entre mis labios chupándolo. Clavas tus uñas en mi espalda indicándome que te gusta.
Entonces agarrándote fuerte te levanto, rodeas con tus piernas mi cuerpo notando mi polla a través del pantalón y tu falda, la notas palpitando contra tu pubis mientras te llevo así hasta una mesa cercana, te siento en ella y vuelvo a lamer tus pezones, los chupo y lamo cambiando la boca de uno a otro mientras mis manos recorren tu espalda y suben tu falda permitiendo a mi mano llegar hasta la tela de tu tanga, acariciarla despacio y percibir la humedad de tu sexo. Tu mano busca mi paquete, baja la cremallera y entra bajo mis pantalones. Notas la carne caliente y palpitante y agarras mi polla con tu mano sacándola de su prisión. Te gusta el tacto y su palpitación nerviosa y excitada mientras subes y bajas lentamente tu mano por ella. Yo me dedico a lamer y morder tus hombros sin dejar de masajear tus tetas, mientras los dedos de mi mano izquierda han apartado la tela de tu tanga y suben y bajan por tu vulva, tanteando la entrada de tu vagina y jugueteando con tu clítoris mientras sentada en la mesa abres tus piernas para mi.
Entonces te miro, llevo los dedos húmedos de ti a mi boca y los lamo. Te empujo suavemente hasta tumbarte y tiro de tu falda. Levantas un poco tus caderas para permitir que salga la falda, seguida de tu tanga, y te quedas desnuda, con sólo los zapatos, sobre la mesa de mi recibidor. Rodeo la mesa acariciando tu cuerpo desnudo, aún con el traje puesto y con mi polla asomando de él. Recorro todo tu cuerpo con las manos, acariciándolo reconociendo cada curva de tu preciosa figura, lamiendo aquí y allá: tus pechos, tu cuello, tus muslos o tu vientre. Luego, quedando a un lado de la mesa a la altura de tus pechos y mirando hacia tus pies, mis manos descienden por tu vientre, acarician tu pubis cálido y separo tus piernas al tiempo que inclinando mi cuerpo sobre tu vientre, meto mi cabeza entre tus piernas.
Huelo tu coñito, ya abierto y paso mi lengua desde arriba, bajando por tu vulva, recorriéndola despacio jugando con la lengua en la entrada de tu vagina y llegando hasta tu culito. Repito una y ora vez, despacio, saboreando tu coño mientras acaricio tu culo con una mano, y tus pechos con la otra. Lamo tus labios, los meto entre los míos y succiono. Mis dedos juegan en la entrada de tu vagina, acariciando pero sin entrar, lamo una y otra vez, lengüeteo tu clítoris con toda la lengua repasándolo con avidez mientras abres cada vez más tus piernas para que pueda chuparte entera. Empujas con tus manos mi cabeza hacia tu coño, lo chupo casi entero en mi boca, lo beso y meto tu clítoris entre mis labios mamándolo, chupándolo mientras mi lengua lo tintinea rítmicamente. Me gusta cómo me aprietas contra ti mientras te lamo. Subes y bajas tus caderas, persigo tu sexo sin dejar de chuparlo y un pasando mi mano alrededor de tu muslo meto dos dedos en tu vagina, follándote con ellos mientras te chupo.
Entonces comienzas a desnudarme, abres mi camisa, rompiendo varios botones, para acariciarme a tu lado, mientras me inclino entre tus piernas para lamerte y darte placer. Desabrochas mi cinturón y mi pantalón y los bajas. Me miras desnudo de cintura para abajo, con la camisa medio rota, inclinado chupándote, gimes mientras succiono tu clítoris. Me abrazo a tus muslos, metiéndote dos dedos y acariciando tu culo con la otra mano, mientras cruzas tus piernas sobre mi cabeza apretando contra ti. Y coges mi polla con tu mano, la acaricias, de abajo a arriba, despacio. Pasas tus manos por mis testículos, los coges en tu mano, siento el calor y la suavidad. Recorres mis muslos, mi culo, de nuevo mis testículos y la polla, dura, palpitante. Te gusta ver tu mano subiendo y bajando sobre aquella polla dura mientras sientes mis lamidos. Los controlas a través de mi polla, cada caricia tuya se refleja en la pasión y la fuerza de mis labios y mi lengua en tu coño. Aceleras, masturbándome fuerte mientras mi lengua lame tu clítoris acelerando también al ritmo que tú marcas, subes y bajas tus caderas, te abrazo y mis dedos entran y salen, gimes, aprietas las piernas sobre mi cabeza aprisionándome contra ti y comienzas a correrte entre espasmos, saboreo tus jugos, los disfruto. Tu mano está quieta, apretando mi polla, tu vagina se contrae alrededor de mis dedos y muy suavemente mis labios recogen tus jugos sin que aflojes tu presa con las piernas. Mis manos vuelven a ocuparse de tus muslos, tu vientre y tus pechos rozándolos apenas suavemente, y cuando comienzas a relajarte subo besando tu torso hasta quedar a tu lado, junto a tu cara, terminando de desnudarme mientras te miro: preciosa, desnuda en mi mesa.
Besas entonces mi polla suavemente, abres la boca y la pruebas, girándote para tomarla mejor, comienzas a meterla en tu boca volviéndome loco mientras acaricias mis testículos. Lames la punta en círculos, chupas con mimo y luego dejas que entre entera en tu boca, mientras te miro con los ojos casi perdidos por el placer. Entonces ves que saco el móvil, marco y me oyes decir, con un hilo de voz casi imperceptible.
- Soy Ángel, estoy con fiebre, hoy no me esperéis.
Cuelgo, me inclino, te beso largamente y te paso el teléfono.
- Hoy no trabajamos cielo.
Mientras marcas el número de tu trabajo te cojo en brazos y te llevo a la habitación donde, en el momento en el que cuelgas después de decir que tienes fiebre, me siento sobre la cama contigo en las rodillas. Me rodeas con tus piernas y bajando la mano coges mi polla, para dirigirla a tu sexo húmedo. Entra muy suavemente, la sensación es para volverse loco, y comienzas a mover tus caderas adelante y atrás mientras cuelgas de mi cuello dejando que lama tus tetas, las mordisquee, las chupe. Te masajeo el pecho mientras con la otra mano cojo tu cintura ayudando tu movimiento. Te mueves sobre mí como sobre un columpio, notando mi polla dentro, llenándote, rozando cada centro de placer dentro de ti. Follamos así de forma suave, rítmica, besándonos, acariciando nuestros cuerpos mientras nuestras respiraciones se aceleran. Te mueves en círculos, alante y atrás, te cuelgas de mi cuello clavándote entero mi sexo mientras devoro tu cuerpo?
De nuevo notas que te estremeces, que la electricidad vuelve a recorrer tu cuerpo, y aceleramos el ritmo, te acompaño con mis brazos, te acaricio entera con cada penetración profunda, gemimos como posesos y nos abrazamos gimiendo gritando en el momento en que explotamos juntos, lamiendo nuestras bocas. Mientras te corres abrazada a mi y exploto lanzando dentro de ti mi semen cálido que notas con cada sacudida de mi orgasmo. Nos quedamos un rato abrazados, disfrutando de nuestros orgasmos, del calor y el abrazo del otro. Y nos tumbamos en la cama, felices, besándonos.
Hoy no saldremos de casa.
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