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Hola, os dejo un nuevo relato de dicado a 3V@. Espero que os guste, a ella y a todo el CLC.
Besos,
Cuando me levanto y te muestro el cinturón con el que te digo que te voy a atar, tus ojos se abren y una sonrisa se asoma a tu cara.
- Será si me dejo -dices echándote hacia atrás con una risa juguetona. Tu albornoz medio abierto me deja entrever tus pechos y me excitan como si jamás los hubiera visto. Resulta curioso que me excite con una visión tan pequeña de tus encantos después de llevar horas follando. Aunque precisamente es por eso, porque sé las maravillas que encierra el albornoz, por lo que tanto me excita.
Me acerco a ti con el cinturón y de un salto te apartas, dejándome caer en el sofá y corriendo hacia la habitación, pero antes de que llegues te agarro fuertemente de la cintura levantándote en el aire mientras pataleas. Giro, colocándote frente a una pared, y te al posarte en el suelo, te aprisiono contra ella con mi cuerpo al tiempo que mis manos bajan por tus brazos hasta aprisionar las tuyas por las muñecas. Las subo juntándolas con las manos arriba y con una sola mano agarro tus dos muñecas. Intentas soltarlas pero mi mano es mucho más grande que las tuyas y las sujeta firme, intentas girarte pero mi cuerpo te aprisiona contra la pared sin que puedas hacer nada. Y notas mi polla crecer contra tu culo.
Con la mano izquierda libre aparto tu pelo negro de la nuca y la chupo, la muerdo y la lamo mientras la mano baja por tu espalda, sobre el albornoz, llegando a tu culo, magreándolo y metiendo el albornoz entre tus piernas que no puedes evitar abrir ligeramente. Luego sin dejarte bajar las manos te doy la vuelta y te beso la boca, muerdo tus labios y los lamo lascivamente mientras con los dedos de mi mano voy separando tu albornoz, tiro de él fuerte y salta el nudo de tu cinturón dejándome ver una deliciosa franja vertical de tu cuerpo que parte de tus pechos descubiertos, continúa por tu vientre, tu sexo desnudo y la cara interna de tus muslos. Te acaricio, te agarro tas tetas, las lamo mientras te sujeto las manos en alto y subo la lengua recorriendo con la punta tu pecho, tu cuello, tu barbilla y tu boca húmeda que exploro de nuevo con mi boca mientras mis dedos se posan con firmeza en tu coño y empiezo a recorrerlo con mi mano izquierda. Gime y abres ligeramente las piernas mientras me miras a los ojos con una expresión mezcla de deseo salvaje y temor.
Me vuelve loco verte así, y sin dejar de tocarte y sujetar tus manos arriba lamo tus pezones despacio, con toda la lengua una y otra vez. Los meto e mi boca, los chupo, aprieto con mis labios y vuelvo a lamer, subo por tu cuello y lo muerdo, los chupo también saboreando tu piel y te susurro al oído.
- Me pones muy cachondo Eva.
Entonces bajando de nuevo tus brazos, te sujeto las manos a la espalda y te conduzco a la cama así, caminando delante de mi, con los brazos cogidos a tus espalda, estirados, y el albornoz abierto, cayendo sobre tus brazos y dejando tus hombros al descubierto. Al lado de la cama te saco primero un brazo, luego el otro y te dejo desnuda, de espaldas a mi y sujeta sin poder ver qué es lo que hago. Sienes cómo el cinturón de algodón rodea tus muñecas, lo ato fuerte con mis manos, te intentas soltar y no puedes.
- Soy aficionado a los nudos, no te vas a soltar ?digo. Y entonces el antifaz cae sobre tus ojos dejándolo todo negro, mientras ajusto la goma en tu cabeza. No ves nada, e incluso parece como si todo estuviese más silencioso que antes. Sólo oyes algo caer, que supones que es mi albornoz, y luego unos ruidos de puertas o algo así. Pasan unos interminables segundo en los que no sabes lo que te espera, desnuda de pie al borde de la cama, atada y vendada a mi merced.
Oyes la puerta de la habitación abrirse y una voz masculina con la que hablo, pero no puedes entender lo que decimos. Después se cierra la puerta y de nuevo oyes los pasos que se acercan a ti. En todo el rato no te has movido, a pesar de que empiezas a temer que pueda hacer algo que no quieras. No sabes quién es el otro hombre, y no oyes mi nada. Ni siquiera sabes quién anda a tu alrededor.
Entonces unas manos te acarician la espalda, arqueada ligeramente al estar tus manos atadas, recorren tus hombros, bajan por tus brazos, acarician tu culo, una mano en cada nalga, como calibrándote.
Tu miedo se acrecienta, aunque no puedes creer que te haya entregado a otro hombre, necesitas asegurarte de que soy yo.
- ¿Ángel? -Me dices algo asustada.
- ¿Qué Eva? ?mi voz suena detrás de ti, tranquilizándote mientras las manos pasan degus hombros a tus tetas, cogiéndolas con fuerza y notas que tus manos rozan mi polla.
No reponles, realmente no querías preguntar nada, y tu miedo se transforma en excitación pensando en qué voy a hacerte. Mis caricias te llegan y se van sin aviso y empiezas a desear que te folle directamente, sin más preámbulos.
- Ponte de rodillas en la cama.
Obedeces subiendo, ayudada por mí, tus rodillas al colchón, y quedas así sobre la cama arrodillada, con las manos atadas en la espalda y a oscuras. Te he dado la vuelta al subir, por lo que crees que estás mirando hacia mí. Pero no puedes estar segura.
Notas como te acaricia el ombligo algo húmedo y frío. Sube entre tus pechos, por tu cuello y tu mentón, hasta llegar a tu boca. Acaricia tus labios y abriéndolos notas el sabor de fresas y champán en tu boca. Luego mi lengua recorre el mismo camino, despacio, lamiendo tu cuerpo. El juego se repite con tus pezones, que luego lamo despacio saboreándolos. Me excita verte coger las fresas con tus labios. Luego te beso, mi boca sabe a champán y bebes de ella ávidamente. Durante un largo rato juego con tu cuerpo, acariciándote el culo, los pechos, la espalda, siempre con caricias suaves y sin previo aviso. De forma que nunca sabes cuál va a ser la próxima.
Después de jugar con tu boca un rato con las fresas, poniendo nata y tomándola de tu boca, o acariciando tus labios con distintos materiales, notas la carne algo húmeda, cálida y temblorosa de mi prepucio en tus labios. Abres ligeramente los labios y lo rodeas, dejando que tu lengua lo lama despacio mientras te cojo de los hombros acariciándote. Lames en círculos mi polla, la acaricias con tus labios, aprisionándola. Luego bajas besándola hasta que tu nariz roza mi vello y sacando tu lengua subes lamiendo el tronco, despacio. Entones vuelves a rodearla con tus labios y bajando la cabeza la chupas profundamente llenándote la boca. La chupas subiendo y bajando, dejando que entre entera en tu boca, mientras te acaricio la espalda y me oyes gemir. La sacas y besas o lames de lado, pero al no ver se te escapa, buscándola a ciegas con tu boca para volver a chuparla. Mis gemidos son cada vez más fuertes y te gusta saber que aunque estés atada y vendada, puedes controlarme con tus movimientos.
Y cuando estoy a punto de derretirme en tu boca, sacando mi polla de tu boca te beso profundamente y te doy la vuelta, apoyándote con los hombros y la mejilla en una almohada. Entonces acaricio tu coño despacio y lo abro con las manos mientras sientes cómo mi polla tantea la entrada de tu vagina. Sientes un escalofrío que te hace gemir, y mi polla entra en ti entera, comenzando a follarte con un ritmo enérgico.
-¿Te gusta Eva?
- Síi, dices, sigue
- Estás preciosa así.
Con una mano te acaricio el clítoris, y con la otra voy subiendo y bajando por tu espalda. Tu cuerpo empieza a temblar, gemimos cada vez más rápido y sientes que vas a tener un orgasmo. Entonces los gemidos con casi gritos.
- Me voy a correr dentro de ti Eva -te digo.
- Sí, córrete conmigo Ángel.
Entonces subiendo por tu espalda agarro tu pelo negro, tirando de él hacia atrás y levantando tu cabeza al tiempo que comenzamos a gemir, gritando casi y al explotar en una oleada de espasmos que atrapan mi polla dentro de ti, mientras los temblores de tu orgasmo recorren tu columna, notas que mis penetraciones se vuelven espasmódicas y una sucesión de cálidos chorros lanzados en tu vagina. Mientras me corro en ti.
Entonces te llevo a la cama en brazos, nos tumbamos, te quito las cuerdas y el antifaz, nos besamos y te susurro al oído.
- Gracias por todo Eva, eres maravillosa.
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