|
| Autor |
Mensaje |
|
mrshyman
|
Asunto: [Relato] Aquella vez, la primera. Publicado: Mar May 17, 2011 8:24 am |
| Romber@ Forer@ |
 |
Registrado: Jue May 12, 2011 12:54 pm Mensajes: 348
|
|
Bueno, el relato dista de estar completo, pero creo que esta primera mitad está bien para leerla un rato, no hay sexo, eso viene después, pero no me gusta hacer sin un transfondo primero, de ahí las 4 páginas que se mama previas al sexo xD, ¿que no saldrá muy bien?, no me extrañaría, ya lo intenté una vez y salió de culo, pero va, uno ha de estar para lo bueno y lo malo, el resto espero tenerlo ya hecho entre hoy y mañana. Se aceptan críticas, comentarios, pero no insultos, cartas bombas, dardos, machetes entre otro tipo de armamento contra mi persona <o< : ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hace un par de años, tenía un amigo psicólogo, llamado Mike, un hombre ya algo entrado en edad, sobre los 40 años, casi calvo, siempre bien trajeado y con un carácter de mil demonios si se enfadaba, pero una buena persona pese a todo. Le gustaba invitar a algunos amigos suyos (entre los que me incluía) a asistir a un asadero que solía hacer en su finca, era un tío con bastante pasta la verdad. Allí iba de todo un poco, tanto hombres como mujeres, adultos de diferentes edades: Estaban los yogurines de los 20 y algo que realmente eramos 2 nada más, y luego los adultos más entrados en edad, 30-40 e incluso algunos de más de 50 años.
La velada se hacía al aire libre, se hacía las cosas fuera: la cocina, la comida, el baile, todo se hacía fuera. Yo era una persona de carácter tímido (el cual mantengo a día de hoy por desgracia) y si bien era verdad que intentaba hablar con la gente, los de mi edad eran más bien pocos y como que no sabía bien de que hablar con los otros. Así que allí estaba yo, sentado en una silla de plástico, con la mirada perdida en mitad de la noche mientras pensaba cosas como “¿Para qué habré venido aquí si realmente es que no consigo hacer migas con la gente?” y otros pensamientos no muy positivos, cuando una voz me sacó de mis ideas: - Jacob. Me giré mirando por encima del hombro para ver quien era. Se trataba de Nastasha, una chica joven, algo mayor que yo, poseía un pelo largo castaño aunque recogido con una coleta, con unos ojos verdes bastante profundos, a veces tenía que desviar la mirada de sus ojos porque juro que a veces me pierdo en ellos y una lata de cerveza en la mano. Entre ella y el psico, había podido soltarme un poco, pero hay veces que me trabo y no, no puedo ponerme a hablar con la gente, era un asco. - ¿Otra vez divagando en tus cosas?. - Es una buena forma de pasar el rato. - Puede, si estás solo, pero estás en una fiesta, diviértete un poco. - Ya bue... Antes de terminar la frase, ella dijo otra cosa. - Vamos a bailar. - Paso de hacer el pato bailando. - No seas idiota, es pasarlo bien, no estás en un dichoso concurso de baile. Además, es música de salsa, yo te ayudaré guiándote un poco. Entonces algunas palabras empezaron a encajar en mi mente; Bailar + salsa = baile ciertamente agarrado y por tal chorrada, se me subieron ligeramente los colores. Si, no tiendo a tratar demasiado con mujeres como para bailar con ellas. Antes de que pudiera divagar un poco más oí un ligero golpe en la mesa. Era la lata de cerveza, que aparentemente ya estaba vacía, así que sin ningún tipo de deliberación me cogió de la mano y tiró de mi hacia donde estaba bailando el resto.
Una vez allí, estábamos los dos cara a cara, bueno, era un decir, ella era 10 cm más alta que yo sin tacones, lo cual no tiene mucho merito ya que soy de tamaño portable, 1,75. Lo primero que me dijo antes de empezar a bailar fue. - Mano izquierda con mi mano y mano derecha en la cadera, tócame el culo y te salto los dientes de una bofetada, pero con cariño, ¿si?. Daba miedo cuando se ponía así, era una chica que si tenía que golpear a alguien, no dudaría ni un segundo y encima con esa cara tan de no haber roto un plato en su vida. Con la mano dubitativa intenté buscar el punto concreto para no irme más abajo y perder un par de dientes, pero ante la impaciencia de ella, me agarró la mano y la puso en su cadera. - Tienes que ser algo más decidido a la hora de hacer las cosas. Preferí no decir nada al respecto, ella me iba guiando los pasos poco a poco, para cuando más o menos lo tenía, la canción había terminado, era un asco, al menos, nadie se estaba riendo de mí. - Cuando bailes con una chica, mirale a los ojos, no a los pies. - Intento no pisarte. Tras un rato bailando, ella dijo de tomar un descanso para beber algo, en eso que yo volví a sentarme donde estaba antes, en eso que Mike, se puso a mi lado y me dijo: - Hacéis buena pareja. - Tú le dijiste que viniera donde estaba, ¿verdad?. - Si fuera por ti mismo, creo que no pillarías cacho ni aunque tu vida dependiera de ello. - Eso, tú dame ánimos. - Vamos, es una buena chica, joven, esbelta y sin novio, ¿crees que no me he dado cuenta que pasas del resto de la gente solo para intentar hablar con ella cuando no te acojonas como un gatito asustado?. - Eso es porque es más o menos de mi edad y me siento más a gusto hablando con ella. - …Y un huevo, ¿tú te crees que soy gilipollas? - cuando me he cabreado en más de una vez con él, si lo he pensado, en repetidas ocasiones - tú hablas con ella porque buscas el premio que hay más abajo. Ya ciertamente harto de aquella situación, me levanté y me encaré a él, bajando un poco la voz. - ¿Acaso no es posible que no pueda hablar con una mujer por amistad?, ¿estoy condenado por narices a querer tirármela como un animal?. Él, me sonrió y me dijo. - Me gusta cuando te pones así, parece algo más que un vegetal en una esquina olvidada de un sitio creando telarañas, ya era hora de que reaccionaras. Me dio suavemente dos toques en la mejilla con la palma de la mano abierta. - Ahora en serio, he visto como la miras, no eres un salido. Sin embargo, no puedes negarme que desearías un poco del fruto femenino. Desvié la mirada un segundo, maldita sea, no quiero decir que no, pero es que por otro lado, aunque no quiera pensar en ello, si, me siento bien cerca de ella, pero no se que que parte de mi es la que realmente la desea: si mi instinto o mi corazón, estaba confundido, me sentía indefenso y sin saber que hacer o que contestar. Entonces su mano tocó mi hombro y volví al mundo real. - Te echaré una mano cuando recojamos todo, el resto depende de ti. - ¿Qué demonios se supone que... Antes de terminar a frase, Nastasha volvió, nuevamente con una lata de cerveza en la mano, con gesto curioso preguntó. - ¿De qué habláis?. - Nada – dijo Mike – cosas de hombres jajajajaja. Dicho esto, se fue, será cabrón.... - ¿De qué estabais hablando?. - De si te había mandado a hablar conmigo porque me vio solo. - Él se preocupa por tí, además, sabes perfectamente que no me caes mal, si él me lo hubiera pedido y no hubiera querido haber venido a hablar contigo, con cualquier excusa me hubiera librado de ello. Eso me hizo sentir algo de calor dentro de mí, la verdad es que prefiero la idea de que no vengan a hablar conmigo que el hecho de que vengan a hablar por pena. Entonces, me agarró la mano y tiró de mí. - ¿Más baile? - pregunté, ligeramente atemorizado. - No, sociabilizar, nos juntaremos con más gente e intentaremos meternos en la conversación, y no acepto un “no” por respuesta.
Me sentía como un perro que era arrastrado por una correa, pero debía pensar de manera objetiva, ella me estaba intentando ayudar y yo lo único que hacía era poner pegas y dar por saco, debo intentar ser más colaborador. - Está bien. Dije soltándome de su mano, ella esbozó una pequeña sonrisa, parece que finalmente vio que tomaba algo de iniciativa (dentro de lo que cabía). Las horas pasaban entre bailes y conversaciones (además de algo de cansancio), desde que intenté poner una actitud más positiva y alegre, todo a mi alrededor pareció mejorar: Hablaba, reía, bailaba, me lo pasaba bien. Eran sobre las 3 cuando finalmente ya lo dimos por terminado, entre todos recogimos y tiramos a la basura los desechos y cada grupo de gente se iba en un coche concreto. Yo me encontraba confuso, la gente con la que vine ya no estaba, así que me recorría por la mente un “¿Y ahora, qué?”. Entonces, un ligero toque en la cabeza hizo que me diera la vuelta, era Mike con algunos taper y algunas bolsas. - Ayudame a poner estas bolsas en el 4x4, en el portabultos, está abierto. - Voy. Cogí algunas bolsas y las llevé de camino al 4x4, allí, con la puerta abierta, debajo de ellas vi unas piernas, cuando miré por detrás de la puerta, era Nastasha, colocando algunas cosas en el suelo del vehículo. Yo puse lo mio en el portabultos y Mike apareció cuando termine de colocarlo, al mirar fuera del portabultos, él ya estaba a la altura de la puerta trasera. - Bueno, esto es lo último, ahora se apaga todo y nos podemos ir abajo, me ayudaréis a dejar estas cosas en la puerta de mi casa, ¿no?. Era el tipo de pregunta que sabes que solo tiene una respuesta aunque quieras decir lo opuesto. - Está bien – dije con cierta resignación. - Me alegra oir eso. Se apagó todo en la finca, nos montamos en su 4x4, ella y yo atrás y él solo adelante, colocó 4 chorradas en la parte delantera para poner una excusa absurda de por qué ella no podía ponerse delante. Nos pusimos en marcha con la radio sonando a un volumen bajo y con la carretera prácticamente vacía, Mike fue quien rompió el silencio. - Eh, Jacob. - ¿Uhm?. - Se me había olvidado comentarte una pequeña tarea que tengo después de ayudarme con lo descargar el coche. - ¿No es un poco tarde para seguir pidiendo cosas?. Miró de reojo hacia mí y juraría que vi una sonrisa. - Solo te pido que acompañes a Nastasha a su casa, ¿qué clase de hombre serías si no lo hicieras? - este tio a veces toca la moral muy mucho – además, vive cerca de tu casa, no me jodas, sé un poco caballeroso al menos por una vez en tu vida. - Está bien. Tras un rato llegamos al garaje, descargamos todo y le ayudamos a dejarlo en la entrada de su casa, ahí fue cuando ya nos despidió y nosotros seguimos el camino a casa de ella, no sabía el camino, así que simplemente me limité a seguirla.
Las calles estaban vacías, los pasos resonaban ligeramente mientras caminábamos, aquella situación me resultaba extraña, nunca había tenido la oportunidad de estar a solas con ella, bueno, realmente nunca he tenido una oportunidad así, a secas con ninguna. Andábamos en silencio, mientras en mi interior tenía un dilema sobre que realmente sentía hacia ella. Era guapa y, para que negarlo, me sentía atraído y cómodo a su lado, sin embargo, me daba miedo la idea de intentar algo y que se fuera todo a la mierda. No tenía claro si eso era amor o una mera atracción, lo único que sabía a ciencia cierta era que quería besarla.
Llegamos a su portal, y nos quedamos allí, unos segundos quietos. - Gracias por acompañarme. En el fondo, lo hubiera intentado aun sin que él me lo hubiera pedido. Ella sonrió, giró la cabeza un segundo para ver algo, era mi oportunidad, conociendo su carácter, si aquello no le hacía ninguna gracia, yo era hombre muerto, pero al menos habré besado a una chica antes de morir. Así que con 2 pasos me acerqué a ella y la llamé. - Nastasha. - ¿uh... Antes siquiera de que terminara de hacer aquel sonido, mis labios estaban pegados a los suyos, teniendo que ponerme un poco de puntillas para ello y sin saber ni siquiera como besar, simplemente pegué sus labios a los míos y tenía en mente nada más separarlos, un pie atrás por si tengo que salir corriendo para evitar un posible homicidio. Fueron unos pocos segundos, podía oler su aroma perfectamente, no tenía los ojos abiertos, me estaba mentalizando en esos segundos que parecían eternos, finalmente me separé de ella mientras abría poco a poco los ojos, estaba nervioso, notaba el ardor en mis mejillas, tenía que estar como un tomate de rojo.
Ella también abrió los ojos, mi respiración se hizo más rápido, estaba listo, iba a correr como si mi vida dependiera de ello (posiblemente lo que pasaría). Tras unos segundos sin hacer nada, ella simplemente esbozó una pequeña sonrisa. - Eres un desastre, ni siquiera sabes besar. Antes de que me quisiera dar cuenta, dio un rápido paso adelante, me agarró suavemente la cara con sus manos y lo siguiente que noté fueron sus labios sobre los mios y su lengua invadiendo mi boca. Mi cuerpo de repente se quedó sin fuerzas, las piernas les costaba mantenerme en pie, mi mente estaba totalmente nublada y sin saber que hacer, estaba allí, como una marioneta sin cuerdas, disfrutando de un placer que nunca antes había logrado alcanzar.
Última edición por mrshyman el Mar May 17, 2011 9:43 am, editado 2 veces en total
|
|
|
|
 |
|
mrshyman
|
Asunto: Re: [Relato] Aquella vez, la primera. Publicado: Mar May 17, 2011 10:53 pm |
| Romber@ Forer@ |
 |
Registrado: Jue May 12, 2011 12:54 pm Mensajes: 348
|
|
La otra mitad, para el que le interese: ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Cuando sus labios se separaron de los mios, era como si me hubieran arrebatado el aire de mis pulmones, quería más, necesitaba más de aquellos dulces labios pero lo único que conseguí fue caer casi como un peso muerto entre sus brazos. Estaba totalmente confuso, mi mente intentaba asimilar lo que había pasado en escasos segundos, pero en cuanto noté sus brazos alrededor mía, lo único que podía notar era mi corazón, latiendo con fuerza. Normalmente las cosas nuevas me dan inseguridad y algo de miedo, pero esto era nuevo y lo único que sentía era alcanzar más, no existía el miedo, ni la inseguridad, solo el querer no soltarme de ella.
Notaba como mi cara estaba como un tomate de manera contínua, me ardía, pero en el fondo, el resto de mi cuerpo también ardía, era como si fuera a envolverme en llamas de un momento a otro, sin embargo, era un calor suave, agradable y quería seguir así. Miré su cara, a aquellos preciosos ojos verdes, junto con una sonrisa, sentía como si no hubiera nada más alrededor nuestra. - ¿A que vino aquel beso traicionero? - me preguntó sin dejar de abrazarme con un brazo y pasándome su otra mano por mi pelo sin perder la sonrisa. - Yo.... Eso fue todo, no me salían las palabras, en esos momentos el calor se iba disipando y el frío me empezaba a subir por los tobillos como unas gélidas manos, el miedo y la inseguridad estaban entrando en mi cuerpo a causa de aquello, pero en ese momento. Supongo que sobran las palabras ahora mismo. - dijo volviendo a envolverme entre sus brazos y su cuerpo de nuevo. Instantáneamente, el frío desapareció, se separó de mi pero manteniendo mi mano agarrada con la suya- ven. Entramos en su bloque de apartamentos y llegamos a su piso, abrió la puerta y encendió la luz, accedimos al resto del apartamento. En el salón, con un gesto me pidió que me sentara en el sofá. Me senté allí, era la primera vez que estaba en su piso, todo muy ordenado, con libros, cuadros y demás y parecía vivir sola.
Al menos ya allí me sentía algo más calmado, ni tenía el calor que tenía abajo pero no tengo el frío del miedo ni de la inseguridad, entonces, noté como se sentó a mi lado, pasando su brazo por encima de mis hombros y me miró con aquellos ojos. - Bueno, un par de besos y aquí estás, en mi piso. La cosa es, ¿te gusto?. - ¿Hablamos de si me gustas tipo novia o... - Te lo voy a poner más fácil, ¿qué te gustaría hacer conmigo esta noche?. Mis instintos eran bastante claros al respecto, lo cual no pude evitar ponerme como un tomate (nuevamente). - Lo suponía – dijo con una sonrisa – no te preocupes, mañana lo tendrás todo más claro, vamos. - me cogió suavemente la mano y tiró de mi, pero sin embargo, yo preferí asegurarme de algo antes. - Nastasha, esto...¿lo haces solo porque te doy pena?. - No, te has atrevido a robarme un beso aún sabiendo como soy de carácter si me enfado y con una técnica pésima todo sea dicho, además llevo un tiempo sin darle una alegría al cuerpo con alguien, así que bueno, estás de suerte esta noche. La acompañé a la habitación y se sentó en el borde de la cama mientras yo me encontraba de pie frente a ella. - Has llegado hasta aquí, pero para conseguir el premio vas a tener que ganártelo. - aquellas palabras hicieron que el dulce calor volviera a mi, envolviéndome como una manta – así que te voy a echar una mano dado que como me has besado, está claro que si me quedo desnuda, no sabrás prácticamente que hacer. La verdad dolía, eso era cierto, aunque prefería el hecho de que no me siguiera machacando con lo mal que hago las cosas. - No pretendo hacerte el amante perfecto, pero al menos, que sepas lo que estás haciendo, ven aquí – dijo agarrando suavemente mis manos y tirando de mí hasta quedar sobre ella. Allí estábamos, con nuestras caras a unos pocos centímetros de separación, mirándonos a los ojos, sin decir nada, pasó sus brazos a través de mi cuello y me dijo. - Para aprender a besar, se consigue besando. Dicho esto, tiró suavemente con sus brazos mi cuerpo hacia ella y nos besamos, sin prisas, solo un cariñoso beso que por mi, podría durar por el resto de la noche. De mientras, quería también acariciar su piel y demostrar algo de iniciativa, eso si, sin tentar a la suerte. Colé una de mis manos bajo su camisa y toqué su suave vientre, entre besos, ella soltó una ligera risa y simplemente me dijo con un susurro. - Bien, iniciativa, eso me gusta, pero ten cuidado donde van esas manos, todavía hay sitios donde no he dicho que puedas tocar. Correspondí aquello con una sonrisa y volvimos a jugar con nuestras labios mientras mis manos recorrían su vientre, sus costados, su espalda, su cuello, mis manos corrían libre por la parte superior de su cuerpo bajo la camisa con cuidado de no tocar sus pechos.
De repente, ella giró, cambiando nuestras posiciones en la cama, sobre mí, se encontraba con un aspecto de un ligero rubor en las mejillas, su respiración era algo más profunda, creo que eso era una buena señal a mi favor. Se llevó la mano a su coleta y se soltó el pelo, liberando aquel pobre aprisionado pelo, su pelo suelto era...precioso (no me salía cualquier otro tipo de adjetivo de lo embelesado que estaba), llegándole casi a la mitad de la espalda, no pude evitar imaginarme la idea de que el tamaño de ese pelo, podría cubrirse prácticamente sus pechos solo con el pelo, una gran imagen mental, pero no podía dejar superar un límite porque de lo contrario iba a reventar.
Ella se quitó la camisa dejando ver aquel sujetador y, obviamente, lo que había detrás. Llevándose las mano a la espalda, se desabrochó el sujetador y terminó haciendo compañía a la camisa en el suelo. Sus pechos, pequeños tesoros para mis ojos, con unos pezones rosados erectos, lo cual estaba claro que estaba haciendo las cosas bien.
Se echó hacia adelante, dejando sus pechos sobre mi cara, una suave caricia sensual. Tenia ganas de poder lamerlos, chuparlos como si me tratara de un niño buscando un poco de leche materna, sin embargo, la abracé y colé mis labios entre medio de aquellas preciosidades para poder besar su pecho. De ahí, seguí subiendo lentamente, beso a beso, como escalando una preciosa montaña de piel, notaba su corazón latir más rápido, podía oír respiraba por boca y soltaba algún que otro ligero sonido, lo cual hacía que quisiera seguir y seguir. Ella puso sus manos en mis hombros, dejándome totalmente tumbado en la cama nuevamente. - Veamos que escondes debajo de esta camisa. Poco a poco fue metiendo las manos empezando por el vientre y subiendo poco a poco hacia mi pecho. Al poco de notar aquellas suaves manos, instintivamente arqueé un poco mi espalda, mientras sus manos subía, la camisa subía con ellas hasta finalmente me la quitó. Veía sus ojos mirando a mi torso, ya totalmente desprotegido, me sentía totalmente avergonzado por la situación mientras sus manos seguían acariciando libremente. Vi como su cabeza bajaba, acercándose más y más hacia mi vientre, cuanto más cerca estaba, más podía notar su aliento tocando mi piel hasta que finalmente noté sus labios besando el vientre, sus ojos se centraron en mi cara mientras beso a beso, iba subiendo por mi vientre hacia mi pecho.
Cada beso era un pequeño escalofrío que recorría mi espalda acentuado por lo profunda de su mirada. Cuando llegó a mi pecho, fue directamente a uno de mi pezones, irremediablemente erectos de una manera discreta a causa de todo esto, en ese momento ella se paró, me miró, miró el pezón y sin más dilación, me chupeteó ligeramente el pezón, pude notar su lengua mientras lo chupeteaba cariñosamente, no podía evitar echar la cabeza hacía atrás mientras lo hacía. Ella daba cariño a ambos pezones, hasta que dejó aquella dulce tortura para seguir escalando mi cuerpo, algunos suaves mordiscos en el cuello y finalmente, terminando en un cálido beso.
Acariciando el pelo, agarró mi cabeza con suavidad mientras ella se tumbaba, dirigiéndola hacia sus pechos. - Prueba tú ahora. Acerqué mi boca a uno de los pechos y di un ligero beso al pezón, para luego, metermelo en la boca y chupetearlo, además de mirarle a los ojos mientras lo hacía, algo muy parecido a lo que ella me hizo antes. Podía ver como sonreía, soltaba algún que otro gemido cuando chupaba con algo más de fuerza mientras ella seguía jugueteando con mi pelo. Con un brazo tras su espalda y una mano en el pecho restante, iba alternando de pecho hasta que ella finalmente me paró. - Veamos que tal te las apañas con el premio de verdad.
Se desabrochó los botones de los vaqueros, levantó las caderas y se quitó los vaqueros, quedando nada más que las bragas, era algo que estaba tan cerca y a la vez tan lejos, no pude evitar acariciar sus piernas tranquilamente. Ella agarró el borde de mi pantalón y me dijo claramente. - Tu turno. Me desabroché el pantalón y lo dejé en el suelo, junto al resto de ropa ya vetada de la cama, mi erección era ciertamente visible, la cosa cada vez iba a más y yo tenía que hacer cada vez respiraciones más profundas para intentar no correrme sin apenas haber empezado a penetrarla siquiera, ella volvió a levantar las caderas. - Quita el último trozo de ropa que te lleva separando de lo que más llevas buscando desde que entramos en la habitación. Eso en el fondo no era verdad, realmente me gustaba ella en conjunto, no solo buscaba su vagina, la buscaba a ella, íntegramente, a ella. Pasé mis dedos por debajo de los laterales de sus bragas y tiré suavemente de ellos hacia fuera. Allí estaba, lo último que me quedaba por ver. No pude evitar quedarme unos segundos mirándola. - Acércate, no muerde. Fui hundiendo mi cara entre sus piernas hasta tener una buena vista de aquello, poseía algo de pelo en su pubis, el cual, para que negarlo, no pude evitar tocar, la curiosidad en aquel momento me invadía por completo. Volví la mirada hacia aquella entrada, con cuidado separé los labios mayores para poder echar un vistazo más a fondo, el olor que desprendía era algo que no podía evitar excitarme, pude ver la entrada de la vagina, así que intenté introducir un dedo, quería saber lo que se sentía al entrar en el interior de una mujer.
El dedo era gentilmente absorbido por ella, su interior, cálido, húmedo y notaba como una presión continua sobre él, todas esas sensaciones recorrieron mi cuerpo, no quería pensar como se debería sentir al meter el pene ahí, lo mejor era posponerlo lo suficiente hasta haber saciado mi curiosidad, sabía que nada más entrar, se habría terminado para mi. Moví mi dedo adelante y atrás, la vagina respondía con más presión y más líquido, echando un vistazo a su cara, no es que estuviera loca de placer, pero al menos parecía que lo que estaba haciendo, tenía algún efecto positivo en ella. - Basta de investigar en la madriguera del conejo, lo siguiente que debes aprender es a como usar esa preciosa boca tuya. Con algunas instrucciones sobre como y donde usar mi lengua, me centré mayormente en juguetear con el clitoris, sus reacciones no eran malas, soltaba algunos gemidos y a veces movía un poco las caderas, intenté dar lo mejor de mi, pero obviamente no era suficiente. Tampoco esperaba llevar a una chica a un orgasmo en mi primera vez, de hecho, que hubiera aguantado tanto sin correrme ya me parecía un milagro. El sabor de aquel lugar era salado, pero no no tendía a darle algún símil del todo con algo que ya haya probado previamente, tras algunos minutos, ella lo dio por suficiente, metió sus manos entre sus piernas, buscando mi cabeza, la cual, cuando la encontró, me levantó la cara y tiró suavemente hacía ella.
Gateaba de camino hacia ella, cuando llegué hasta su cara, ella me apartó cariñosamente, dejándome boca arriba en la otra parte de la cama, su mano acariciaba desde mis labios y bajaban por mi pecho, mi vientre, hasta finalmente pararse en el borde de mis boxers, al mirar en sus ojos, me dio una pequeña sonrisa y poco a poco sus dedos se fueron introduciendo dentro de los boxers y nada más entrar, dieron con el glande, dispuesto a querer ver la luz de aquella prisión de tela, buscando unas suaves manos que se encargaran de él o el cariño que podría brindarle una boca o una vagina. Tiró de los boxers hacía abajo, la última pieza en conjunto de ropa que quedaba, ya estaba en el suelo, solo quedabamos nosotros, nada más que nosotros.
Sus manos acariciaban todo el pene, desde el glande, pasando por el tronco hasta acabar acariciando cariñosamente los testículos, a veces movía mis caderas hacia adelante como un movimiento instintivo, mi respiración, más fuerte, no quería correrme todavía. Aquella deliciosa tortura duró un par de minutos hasta que ella cambió de mano, entonces, se giró para buscar algo en el cajón mientras su otra mano seguía jugueteando con mi pene. Del cajón sacó un paquete de condones, sacó uno de la caja y volvió a mirarme. Con las dos manos abrió el envoltorio mientras decía. - Sabor a melón, rico. Colocó hábilmente el condón encima del pene y se fue a meterlo en la boca hasta que finalmente dije algo. - Espera. - ¿Ocurre algo?. - ¿Podría probar a follarte, si me la mamas, no creo que lo aguantara y me correría enseguida, así que, bueno, ya puesto a hacerlo, prefiero probar tu vagina. - Sin problema. Se tumbó boca arriba, abriendose de piernas me dijo. - Muy bien, estás listo, entra dentro y disfruta. Asentí con la cabeza, intenté meterla, pero parece que no atinaba a entrar, ella sonrió y con la ayuda de su mano, la punta dio con el punto correcto y el resto fue entrando lentamente, disfrutando de cada segundo que daba el largo de mi pene hasta estar totalmente en ella. Cuando todo estaba dentro, me quedé unos momentos quieto, sin hacer nada, solo centrándome en aquella sensación, finalmente empecé a moverme poco a poco, la abracé y la besé, no pensaba en nada, solo seguir sintiendo aquello, manteniendola pegada a mi y besandola, colmandola a besos.
Solo bastó unos pocos minutos hasta que finalmente me corrí sintiendo el calor de su interior, fueron unos segundos intensos, más que cualquier masturbación me podría haber dado nunca, tras eso, me dejé caer suavemente encima de ella, saqué el pene y me di la vuelta para poder quitarlo y tirarlo a la basura. Ella se acercó y me preguntó. - ¿Qué tal la experiencia?. - Intensa, aunque un poco decepcionante por no haber hecho más. - Vamos – dijo tocándome el hombro – los inicios siempre son duros y me temo que tú, no eras una excepción. Ahora que estás calmado, dime, ¿qué es lo que sientes por mi ahora?. La pregunta me la hizo mientras se abrazaba a mi por la espalda, notaba sus suaves pechos pegados a mi espalda, estaba confuso, no sabía que responder a eso, me sentía hecho un lio con lo que había pasado esa noche. No supe si había sido un calentón, si realmente me gustaba o quería un intento de follamiga. - No lo se – dije con cierto aire derrotado. - Ya veo -ella se alejó un poco de mí, sentada sobre la cama, sin nada – bueno, ¿qué vas a hacer ahora?. - ¿A qué te refieres?. - ¿Te vas o te quedas?. - Imagino que me voy, querrás dormir sola. - Durante lo poco que resta ya de noche, te doy la opción de quedarte aquí, conmigo. No pude evitar sentir la necesidad de saber eso, de poder estar entre aquellos brazos, como aquel momento, aquel beso, así que la miré y rodee su cuerpo con mis brazos. Ella esbozó una sonrisa nos metimos en la cama dispuse mi cabeza sobre su pecho.
Mientras estábamos en silencio y me iba quedando dormido, recuerdo sus últimas palabras como un susurro antes de yo cerrar los ojos: “no esperaré por ti siempre”.
Última edición por mrshyman el Mié May 18, 2011 3:42 pm, editado 2 veces en total
|
|
|
|
 |
|
mrshyman
|
Asunto: Re: [Relato] Aquella vez, la primera. Publicado: Mié May 18, 2011 12:00 pm |
| Romber@ Forer@ |
 |
Registrado: Jue May 12, 2011 12:54 pm Mensajes: 348
|
AliasGraces escribió: http://2.bp.blogspot.com/_dyKQtaLEFFA/TTA-53bk2sI/AAAAAAAABp0/hEguUjCtxYg/s1600/macheteH.jpg Pd: Citar: Se aceptan críticas, comentarios, pero no insultos, cartas bombas, dardos, machetes entre otro tipo de armamento contra mi persona Gracias, siempre quise emular a cocodrilo dandee afeitandome con un machete  Desde luego, esto ha tenido aceptación 0 patatero, aunque no se que podría ser peor, que nadie dijera nada o que todo el mundo lo pusiera de mierda para arriba (¿o para abajo?) 
|
|
|
|
 |
|
AliasGraces
|
Asunto: Re: [Relato] Aquella vez, la primera. Publicado: Mié May 18, 2011 12:25 pm |
| Romber@ Avanzad@ |
 |
Registrado: Dom Nov 14, 2010 2:26 pm Mensajes: 377
|
Leyéndolo me ha parecido ver por momentos a una autora en vez de un autor. Repites expresiones, algunas chirrían y das explicaciones que no son necesarias. Pero el relato no está mal. Ahora, devuélveme mi machete, pero limpio, por favor. 
|
|
|
|
 |
|
mrshyman
|
Asunto: Re: [Relato] Aquella vez, la primera. Publicado: Mié May 18, 2011 12:30 pm |
| Romber@ Forer@ |
 |
Registrado: Jue May 12, 2011 12:54 pm Mensajes: 348
|
Gracias por los comentarios, no esperaba que fuera una obra de arte y si, intenté no repetirme, pero es algo que me pasaba instintivamente, lo de autora en vez de autor, tampoco me molesta lo más minimo, aunque no entiendo bien a lo que te refieres xD, las explicaciones ni idea tampoco, mientras me haya quedado presentable me vale, total, no voy a hacer ninguno más xD Toma el machete, limpito, como los chorros de loro oiga, y me piro a mi banca de pesas, talue <o< 
|
|
|
|
 |
|
Rhyuk
|
Asunto: Re: [Relato] Aquella vez, la primera. Publicado: Mié May 18, 2011 1:39 pm |
| Romber@ Avanzad@ |
 |
 |
Registrado: Dom May 08, 2011 9:43 pm Mensajes: 447
|
|
Perdón por tardar, he tenido que leermelo a ratitos pk ayer estuve estudiando y esta mañana tb, que tenia examen. Personalmente, me ha gustado el relato y la actitud "inocente" del prota, que supongo tendrá parte de ti mismo.
Por lo que respecta a criticas constructivas, yo tomaria como ejemplo esto:
"miró el pezón y sin más dilación, me chupeteó ligeramente el pezón"
En alguna ocasión te ocurre esto, que repites en un espacio corto de tiempo la misma palabra, y es inevitable que quede redundante. Con algo asi "..miró el pezón y sin dudarlo, lo chupeteó ligeramente", dices lo mismo pero sin caer en la repetición excesiva. Pero no es un fallo que influya demasiado.
Por lo demas, bastante bien ^^
Has hecho que me entren ganas de postear uno mio, buscaré por ahi a ver que encuentro y haré mi aportacion.... aunque creo que mis relatos son un poco mas... fuertecitos.. jiji!
_________________ "El Mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños." - Paulo Coelho
"El destino baraja las cartas, nosotros las jugamos" - Arthur Schopenhauer
|
|
|
|
 |
|
|